ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘Mañanas de petanca’ [Los Gandules]

   Los gandulesCinco años después de finalizar la primera trilogía de Los Gandules, Sillónbol StarSillónbol King y Sillónbol Héroes, los de Calatayud inician una segunda travesía compuesta por tres trabajos: Mañanas de petanca, Tardes de guiñote y Noches de bingo. El primer disco de los tres ya se puede oír. Una vez más, corre a cargo de la discográfica Relincho Records y ha sido producido por Roncho Brown. Asimismo, ha sido grabado a caballo entre los Estudios Fumanchú y La Serrería, y masterizado en Tabah Mastering. Siguiendo el mismo discurso narrativo de anteriores trabajos, el compacto aúna la parodia musical y la exploración en el imaginario del dúo, de modo que se erige como un totum revolutum que hará las delicias de sus seguidores.

   Mañanas de petanca consta de 21 temas, aunque cabe señalar que encontramos en él cuatro temas que funcionan a modo de píldoras. Es decir, cortes de apenas veinte segundos en los que se transmite un sencillo input en busca de una sonrisa express. Éstos son Un pirata lusérgico se pone farruco (track 1), Malas caries (9), El Fausto no tiene quien le lea (12) y Rúbricas no tan únicas (14), con temas tan sugerentes como los empastes, el Fausto de Goethe o la firma de documentos. También alberga canciones cortas, de un minuto aproximadamente, en las que se recupera valores de la cultura pop más bizarra: literatura, en Historias de la eso, frases pesadas en un tema que ecuerda a 0`60 de Ojete Calor, Cerró la brasserie y se metió a chapista (7), el audio de un producto de la teletienda nocturna, en Nicer Dicer (5), y sobre el horóscopo, en En el año del dragón (17). Los dos últimos recurriendo a los sonidos de sus alter ego, Los Escafandra.

   En cuanto a los temas en mayúsculas, la primera que suena es Canas a punta pala (2), que desmonta tanto la figura de casanovas de Richard Gere como alguna de sus películas más reconocidas. Los dos siguientes temas, Ostras pedigrín (3) y Festival de canes (4), son canciones de temática canina. La primera, una versión del Can’t take my eyes off you de Frankie Vallie se entretiene en poner de relieve lo que es un perro con pedigrí, e incluso dando voz al propio animal. El otro corte es más cómico, a la par que entrañable. A ritmo del Hotel California de los Gipsy King, discurre En el nombre de la pera (6), una visión sui géneris de cómo se le puso nombre a la variedad de pera Pear Conference. La cantante Björk cobra todo el protagonismo en Cosas que hacer en Islandia (8), una muestra del mundo bizarro y rico en matices de Dun y Tobo. Un agudo ejercicio lírico sobre la base musical de Sólo le pido a Dios, tema de León Gieco y popularizado en España por Ana Belén. Quizá el corte más flojo del disco sea Alí Babá y los 40 perdigonazos (10), donde el personaje que da título a la canción sufre un exceso de saliba. Además, la canción escogida para versionar es la trillada Livin’ la vida loca, de Ricky Martin. Acto seguido, uno de los hits del disco, De repente, una recena (11). De nuevo trabajo lírico para ilustrar al dedillo esa sensación de estar lleno de comida y tener que aguantar ofrecimientos culinarios.

   Llegados a la mitad del disco, es el turno de un habitual en Los Gandules, una entrega de Década apestosa (13), que se inició en Sillónbol Kings. Un compendio de temas versionados -con los que se podría componer un nuevo disco-, en el que cabe desde el rol hasta Internet; desde las redes sociales hasta los smartphone; músicas de Seguridad Social, Gabinete Caligari o Jesulín de Ubrique. En la línea de sonidos conocidos, la pareja versiona Son mis amigos, de Amaral en Prendas trencas topic (15) y el Samba da Bahia, de Carlinhos Brown, en La sombra Los gandules3de los micrófonos es alargada (16). La defensa de la compra de un abrigo, que “no trenca, ni cazadora”, y un guiño audiovisual a los errores del cine, respectivamente. El disco lo cierran Mcguffin para todos (19), versión de If I were a rich man que recurre a los directores de cine y Gaby, destinada a los míticos payasos de la tele, con el I can’t help falling in the love with you, de Elvis. Finalmente, el bonus track: Dun y Tobo van al cine… ¡un musical de cíclopes!

   Uno cuando escucha discos de Los Gandules -vale también para Los petersellers o Mamá Ladilla- no sabe cómo enfrentarse a ellos. ¿Son producto de un trabajo laborioso de meses o por el contrario se forjan en bares de mala muerte borrachera y resaca mediante? Y es que los grupos que toman el humor como base de sus proyectos acostumbran a bifurcarse: por un lado están aquellos críticos con el sistema, como por ejemplo Lendakaris muertos, a quienes en el peor de los casos se les puede atribuir una función social; por otro los de orientación dadaísta, los que defienden la diversión y el placer por el placer, como en el caso de Los Gandules. No sólo hay que defender este tipo de bandas, sino que hay que aprender a mirarlas con los ojos adecuados, ya que tras ellas siempre hay más, mucho más. Mañanas de petanca es una muestra, una joya del género parodia -francamente divertida- en el que cabe la filología, las artes audiovisuales y la cultura pop; un disco con diferentes compartimentos sólo apto  para aquellos que siendo anchos de miras poseen una formación existencial transversal.

SABICIO (rúbrica)
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Esta entrada fue publicada en 19/12/2012 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , , .
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