ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crónica: Quique González en el BARTS (27.04.2013)

Quique González

Quique González

   La 24 edición del Guitar Festival BCN tuvo este fin de semana pasado una cita ineludible, la presentación del nuevo trabajo de Quique González, Delantera mítica. Para tan magno evento, el lugar escogido fue el BARTS (Barcelona Arts on Stage), antiguo Teatre Arteria Paral·lel, un cinco estrellas para lo que estamos acostumbrados en ROCKTÁMBULO, y muestra de ello era un decorado cuidado hasta el milímetro, las butacas de los anfiteatros (o el simple hecho de tener) y la mezcla de parquet y terciopelo.

   Las ganas de escuchar al madrileño quedaron patentes quince minutos sobre la hora de comienzo, cuando el global de los presentes reclamó al cantante mediante silbidos. Como si estuviesen esperando una señal de impaciencia, Quique y su banda decidieron salir de inmediato al escenario, lo que transformó los pitos en intensos aplausos. Arrancó el concierto, como era de esperar, con temas del nuevo disco, La fábrica y Parece mentira. Tras la primera, Quique puso en práctica su catalán: “Bona nit, amigos”; después de la segunda, continuó con los experimentos lingüísticos (“Com va tot?”) y esbozó una sonrisa de éxito a la vez que informaba de la presencia en la ciudad condal con motivo de su recién estrenado LP. A su vez, dejó en manos del público una de las preguntas que plantea el disco: ¿Dónde está el dinero?

Edu Ortega

Edu Ortega

   Viejos capos mantuvo el concierto en un punto álgido. A juzgar por los primeros compases del espectáculo, todo apuntaba a que la noche depararía grandes dosis de rock and roll, algo que en los últimos tiempos no se ha potenciado del todo, ya que tanto el setlist como la actitud del cantante ha estado yendo por otros derroteros más pasivos. Por su parte, el público de Barcelona iba adaptándose poco a poco a lo propuesto; expectante cuando el cantante interpretaba los temas y recompensando al mismo con aplausos cuando los instrumentos permanecían en reposo. El primer tema al margen de Delantera mítica fue Restos de stock, para el cual el cantante cambió la eléctrica por la madera (no era el primer cambio de guitarra ni sería el último). Pepo López, situado a la derecha del escenario, afiló las cuerdas con un sugerente punteo, aperitivo de lo que ofrecería el solista. Igualmente, el otrora componente de La cabra mecánica y actual cabeza visible de Chivo Chivato, pidió palmas a la concurrencia. Ésta no se hizo de rogar.

Edu Ortega, Quique González y Pepo López

Edu Ortega, Quique González y Pepo López

   El nuevo trabajo del madrileño se desmarca ligeramente de la tónica más actual, por lo que da pie a la incursión de canciones un poco olvidadas. “Recuperaremos una canción que hacía tiempo que no tocábamos”, señaló el cantante para introducir Caminando en círculos. El tema de Ajuste de cuentas fue bien recibido por los presentes, que corearon el estribillo como hasta el momento no se habían atrevido. Esto los animó de cara a Cuando estés en vena, para la cual Edu Ortega, a la diestra de Quique, cambió la guitarra por el violín. Aportó gran profundidad al tema, que se deshacía entre la dulce melodía de las cuerdas friccionadas. Luces blancas y moradas relajaron el ambiente para el inicio lento del tema que da nombre al disco, Delantera mítica, con la que Pepo empezó a hacer de las suyas actuando en primer plano. Al acabar, y quizá ante la destacada actuación de su compañero, Quique González presentó al músico, muy bien recibido, ya que éste es un habitual del circuito barcelonés. El baterista, Edu Olmedo, se enfundó las escobillas para Torres de Manhattan, canción que encaja a la perfección dentro de la temática socio-politico-catastrofista que desprende Delantera mítica. A ésta le siguieron No encuentro a Samuel, Palomas en la quinta y Pájaros mojados, que levantó los gritos de “Quique Quique” entre el público. Además, la primera sirvió para la presentación de Ortega.

   Hasta que todo te encaje y la celebrada La ciudad del viento fueron el preludio de la ascensión de Quique González a lo alto del rock and roll, un 39 grados cargado de energía y rabia que hizo mover el esqueleto al más remilgado y gritar al más pintado. Para entonces, la banda se encontraba perfectamente ubicada sobre las tablas y los presentes gozaban de cada nota y palabra que se producíaen el BARTS. Ya sólo quedaban dos miembros por presentar, así que Alejandro Climent y Olmedo (ambos en Señor Mostaza) vieron reconocida su labor ante todos. Tras un momento dedicado a cada uno llegó la hora del líder, que se quedó sólo ante el peligro: un foco con luz tenue, una pantera enjaulada colagada del techo y su guitarra. Interpretó ¿Es tu amor en vano?. La sala reclamó silencio, de modo que se quedó una atmósfera tan íntima como intensa; tanto que Quique afirmó al acabar que tenía la piel de gallina.

Quique Gonzalez

Quique Gonzalez ante el público

   La banda regresó y continuaron con el repertorio: Aunque tú no lo sepas, Las chicas son magníficas, Kamikazes enamorados y Suave es la noche. Por el camino, Quique rompió una cuerda. El primer bloque de canciones finalizó con Miss camiseta mojada, que el público se sabía a la perfección, y Hotel Los Ángeles, rockera donde las haya.  Acto seguido, todos los músicos abandonaron el escenario entre aplausos. El concierto no había llegado a su fin, puesto que las luces no se encendieron, la música de lata no sonó y un técnico volvió a colocar las púas que Quique había tirado al suelo. El primer bis arrancó tal y como lo hizo el concierto, con un tema de los nuevos, Tenía que decírtelo, y tras éste, Salitre, cantado -curiosamente- por una mayoría femenina, y Dallas-Memphis, con algún cambio en la lírica del mismo: “Yo no quería largarme de Barna”. Este bloque juntó a Quique, Pepo, Climent, Olmedo y Ortega en el centro, cogidos, y saludando en forma de despedida.

   Ante su marcha, los asistentes volvieron a pedir su reaparición, cosa que sucedió. Nada más subir, dio las gracias a todos los que hacen posible el evento y sonó Su día libre, seguida de Vidas cruzadas, pedida insistentemente por un grupo de chicas durante largo tiempo. En ese momento, dio la sensación de que Quique era convencido de tocar otra, ya que se arrancó con Y los conserjes de noche, aunque en actuaciones previas, esta misma canción cerraba el espectáculo. Por último, volvió a presentar a quienes le acompañaban y el concierto tocó a su fin, no sin antes repartir púas a diestro y siniestro.

Edu Ortega, Alejandro Climent, Edu Olmedo, Quique González y Pepo López

Edu Ortega, Alejandro Climent, Edu Olmedo, Quique González y Pepo López

   En resumen, una suerte poder disfrutar del Quique González de hace años, próximo, con ganas de meterle caña a la guitarra y sobre todo con esa vertiente reivindicativa tan de moda en los tiempos que corren. Uno de los mejores bolos del madrileño en la última década; nada de sentarse, de pie y con los vasos en alto.

SABICIO (rúbrica)
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Esta entrada fue publicada en 29/04/2013 por en Crónicas, Música y etiquetada con , , , .
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