ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crónica: Malos Tragos + Boikot en Salamandra (18.05.2013)

Rubén Mesias (Malos Tragos)

Rubén Mesias (Malos Tragos)

   Tocar el mismo fin de semana que un gran festival es una locura. Tocar unos días después conlleva un riesgo, que si has formado parte del cartel, y eres una habitual de los escenarios, el público flojee en la entrada. Esto mismo le sucedió a Boikot el pasado 18 de mayo en la Sala Salamandra de Barcelona. Lo petaron en el Viña Rock, y llegaban con nuevo trabajo bajo el brazo, Lágrimas de rabia, pero no lograron sacarle todo el partido al aforo del local. Aun así, firmaron un gran concierto. Antes, los catalanes Malos Tragos dispusieron de una hora para afianzar la transición hacia su inminente disco, Reacción.

   A las 21:30, el primer cuarteto saltaba al escenario entre llamativas luces de colores. Un foco color rojo intenso destacaba el cartel blanco nuclear de fondo: Malos Tragos, se podía leer. Sin dilación alguna, Sergio se afanó el micrófono y todos empezaron a meter caña a los instrumentos. Ignición, tema todavía inédito, fue el encargado de abrir la actuación. Entre el público, eran pocos los que osaban ocupar las primeras líneas de acción, aunque la actitud en las tablas fuera excelente. Si algo quedó claro desde el minuto uno es que el grupo tenía ganas, así que enlazó rápidamente con La prostitución española. En este caso, Rubén tomó las riendas vocales, aunque no sin problemas, ya que el micro le propinaba calambrazos cada vez que el frontman se acercaba. No fue hasta la siguiente canción, Estigmas de la civilización, que un técnico de la Salamandra salió a cubrir el micro con una espuma, lo que sirvió no sólo como nota de humor sino también como aproximación entre los de abajo y los de arriba.

Jordi (Malos Tragos)

Jordi (Malos Tragos)

   El siguiente tema procedente de Reacción fue Chatarra, cantado y presentado por Rubén: “Chatarra es lo que nos rodea”, espetó antes de comenzar. El concierto discurría por líneas punk rock estándares hasta que llegó uno de los momentos cumbre de la noche, la ‘preformance’ que grupo traía preparada de casa. Actualmente, vivimos un momento social, cultural y estético que bebe directamente de los 80, y por lo visto, Malos Tragos lo saben (son originarios de esa época, qué menos). Es por ello que a la voz de “para los viejos, los Goonies nunca morirán; chocolateeee” hizo acto de aparición Sloth, del mítico personaje del film, y lanzó caramelos a todos los presentes en la sala. Como era de esperar, fue la introducción de Mr. Slot, corte 10 de En esta locura. Se pudo ver un tema muy de grupo, en el que cobraron importancia los coros y los solos a ambos lados del escenario, que se sucedieron en cadena.

   Para entonces, el hielo estaba más que roto, y Causa y efecto, tema que se aferra a las movilizaciones subversivas ciudadanas, contaba con el calor del público. La cercanía también se notó con los más próximos a la banda, que interpelaban a los artistas mientras éstos afinaban: ¿Dónde compras la gomina?, preguntaron a Jordi. “En el Mercadona, o ke ase”, respondió. En un ambiente totalmente amigable, Malos Tragos subieron al escenario a Sergio González, de Barrena, quien les ayudó a tocar El baile de las marionetas. Tras los aplausos y la despedida, sonó El ofensor del pueblo, de lo más cañero del grupo dentro de la vertiente más melódica.

Sergio Fuelcore (Malos Tragos), Sergio González (Barrena) y Rubén Mesias (MT)

Sergio Fuelcore (Malos Tragos), Sergio González (Barrena) y Rubén Mesias (MT)

   El siguiente tema, Todo sigue igual, fue dedicado “a las redacciones de Intereconomía, ABC, El Mundo…porque después de que un señor bajito muriera, todo sigue igual”. Previo paso a la despedida final, llegó el momento de la robada, el Brown eyes girl de Van Morrison, una versión punk con breaks de jazz que desgastó la voz de Rubén hasta el punto de que le faltó aire para cantar Creo, tema a dos voces que empezó como balada pero que al poco de su inicio derivó en punk rock. Con un final ‘interruptus’, Malos Tragos dieron paso a Boikot.

   Casi tres cuartos de hora después, los de la capital asomaban por el escenario. Las previsiones eran una incógnita, pero no se consiguió el lleno, quedaron bastante lejos. No obstante, los aviones y las bombas de Inés sonaron igual que siempre. Los asistentes eran fieles, y lo demostraron cantando y bailando De espaldas al mundo y Naita na. Un escalón más en cuanto a intensidad supuso Hasta siempre, con un ritmo sostenido y un público entregado a los coros que no dudó en levantar los puños a la vez que Juankar sostenía un “Aúpa la revolución”.

'Kosta' Vázquez, Grass y Juankar (Boikot)

‘Kosta’ Vázquez, Grass y Juankar (Boikot)

   La velada continuó con el tema que da nombre al último trabajo de la banda, Lágrimas de rabia, seguida, como ya había sucedido en otras ocasiones, de Bubamara y Sexo, drogas & Rock ‘n’ roll, todas ellas muy celebradas por una platea totalmente entregada al baile gozoso gracias a la comodidad. La segunda adaptación musical fue Mentiras, y tras ésta Insert Coin, que ornamentada a base de sirenas policiales desató un pogo algo más violento de lo que hasta el momento se había visto en la sala. Con el público disfrutando, las guitarras metaleras se apoderaron del recinto, y Stop censura, a día de hoy un himno del rock nacional, hizo levantar los brazos y  avivar indignación de la muchedumbre.

Grass (Boikot)

Grass (Boikot)

   Para Bajo el suelo, Boikot contó con la colaboración de una voz femenina, que al terminar realizó un alegato en favor de la mujer así como en contra de la violencia de género. Con Gasolina, vidrio y mecha, y Juntos tú y yo, “una de amor, según el grupo”, el reloj sobrepasó la hora de brujas. Y con ello, el cuarteto hizo el ademán de abandonar el escenario en aras de conseguir el beneplácito del público y así volver a coger los instrumentos para seguir dando guerra. Se produjo. Sin apenas espacio, la banda continuó con el ejercicio: Korsakov, Tierra kemada y Sin tiempo para respirar, tras la cual Grass dejó la batería para hacerse con el micro y dedicar el siguiente tema, Acompáñame, “a los del barrio”.

   La noche se encaminaba hacia el último bloque, pero las fuerzas no decaían en lo que estaba siendo una noche de punk rock, por encima del estilo ska que destila Lágrimas de rabia. Entre torres de castellers (gente subida encima de otra) alabando la actuación de los cuatro de Madrid, sonó Grito en alto y Amanecer, con la que se dio paso al momento balada de Instinto animal. Tres únicas balas quedaban en el cargador de Boikot, No pasarán, la versión -a ratos reggae- de Piperrak Kualkier día, con breves incursiones en Marihuana, de Porretas; Vicio, de Reincidentes; y Devil came to me, de Dover, y finalmente Skalasnikov.

Juankar (Boikot)

Juankar (Boikot)

   En general, un concierto que no brilló por la presencia de una masa descontrolada, sin embargo, y desde un punto de vista del consumidor, fue una delicia poder disfrutar de la banda desde las primeras filas, lejos de la necesidad de sherpas para acceder a éstas. Quizá se echó en falta la presencia de Txikitin, que además de añadir profundidad a las melodías, también ayuda a montar jolgorio sobre el escenario. Buen concierto, que a buen seguro podrán disfrutar los asistentes al Aúpa Lumbreiras, los del Baitu Rock y los del Derrame Rock.

SABICIO (rúbrica)

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Esta entrada fue publicada en 28/05/2013 por en Crónicas, Música y etiquetada con , , , .
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