ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘Siglo XXI’ [Gatillazo]

Gatillazo Siglo XXI   El padre del punk moderno en España, Evaristo Páramos, vuelve a pasear su más que peculiar forma de ver el mundo, mala leche e inteligencia mediante, gracias a Siglo XXI (Maldito Records), el nuevo disco de Gatillazo. Trece composiciones cortas -como a él le gustan- grabadas en los estudios The Rockstudios de Bilbao, a través de las cuales vemos cómo la sociedad destiñe entre las costuras, la violencia es una posibilidad y la cordura está sobrevalorada.

   “Debía llevar carga de violencia”, le dijo Tripi, el batería, a Evaristo a la hora de componer. Así se forjó el corte de apertura de Siglo XXI, Hemos venido a divertirnos, un tema que ironiza con el objetivo y modus operandi de las movilizaciones ciudadanas: “Venimos a divertirnos […] no os lo toméis a mal […] una juerga de la hostia”. Como de costumbre, Evaristo apela a su carismática forma de cantar, proyectando rabia y fuerza en cada palabra. En este caso, destaca el juego de voz principal y coros en el estribillo, así como alguna frase 100% del ideario Evaristo: “- Maestro, una pregunta ¿es lícito matar? -Imagínate muerto”. Filosofía pura y dura.

   El segundo corte es Esclavos del siglo XXI, que entronca directamente con el título del disco. El tema defiende que el sistema actual no dista tanto del que había hace doscientos años, sólo han cambiado las motivaciones: trabajo, vivienda, amor… un ciudadano esclavo de su alrededor, necesitado erróneamente de la espiral consumista que muchas veces desemboca en el suicidio. Jota de la derrota, la pista más corta con 1:15, ofrece una visión crítica con todos, los de la izquierda, los de la derecha, los sindicatos…todos te joden. Aun así, se lo toma con humor, del más ácido. En la línea de Lendakaris.

   Frente al concepto de esclavitud que circunscribe todo el disco, sobresale Un minuto de libertad, más que nada por su condición antitética. Un minuto de abstracción para descubrir todas las mentiras en las que se parapeta el ser humano; la falsa libertad. En este corte cuatro ya se empiezan a vislumbrar de forma explícita las guitarras y su inminente importancia dentro del Siglo XXI. Con distorsión y solos empieza Ultras, en la que colabora el actor Willy Toledo. Es un tiro a la supuesta democracia de la derecha. Uno de los temas más sinceros del álbum es La última patada, porque Gatillazo deja en parte la vertiente hostil, la mordiente ironía y la altanería para hablar de la oportunidad definitiva de cambiar las cosas: “Si nos equivocamos, estamos listos”.

   Bajo la premisa canción para la Policía se esconde Otra canción para la Policía (soy consciente de la redundancia), aunque realmente el quinteto da respuestas para las víctimas de los agentes en cuestión: “Porque eres pobles, porque eres viejo, porque eres puta, porque me miras…”. Las preguntas pueden ser muchas y de diversa índole. A mitad de camino, la rockera Bla-bla-bar, donde se hace evidente que Evaristo tiene la muerte entre ceja y ceja (según entrevistas, por la reciente muerte de un familiar). A todo esto, el cantante orienta su discurso catastrofista desde la vertiente del camarero, a quien se le da la chapa en lugar de pasar a la acción. El corte finaliza con un juego de guitarras que muestra cuánto ha evolucionado el grupo desde su primer trabajo, Gatillazo.

Gatillazo

Txiki, Ángel, Evaristo Páramos, Tripi y Mikel (Gatillazo) // FOTO: Maneras de Vivir

   La rabia del cantante vuelve a hacerse evidente con Nunca fui a la Ikastola. El título es el punto de partida para establecer que su odio a España en ningún momento viene dado por su formación académica. Es decir, contexto. A partir de ahí, minuto y medio definiendo la nación española, un compendio de lacras, pero sobre todo “una patria de ladrones e hijos de puta”; un suma y sigue de militares, bancos, toreros, señoritos… todos intocables. Tras la pseudo-ira, Evaristo da rienda suelta a la compasión, o mejor a la mezcla de ésta con el odio. Concretamente hacia la tribu urbana llamada en antaño bakaladeros, tanto por estar encorsetada en la mediocridad como por limitarse a sí misma, “jugando a pensar que están vivos”. Los chicos están jugando establece al colectivo como un mal menor que mora en un limbo vital mucho más tolerable que el mal que podrían llegar a hacer de proponérselo.

   E por si muove (Y sin embargo se mueve), que quizá haga referencia a la frase citada por Galileo Galilei al renunciar a la teoría heliocéntrica (los planetas se mueven alrededor del sol) frente a la Santa Inquisición, posee el estribillo más contundente de Siglo XXI, compuesto por dos partes: “Me cago en la hostia”, que destila mal rollo y desconfianza hacia la figura de Evaristo por lo que podría pasar; y “Me voy a estresar”, que llama a la violencia y en parte refuerza la primera premisa. Y es que no acostumbrarse a lo malo despierta siempre al animal intolerante que todos llevamos dentro. Como sucede con algunos temas del gallego, es tan corto que da la sensación de faltarle el desenlace. Y siguiendo con la temática de violencia, Es el odio (Intolerancia), porque el odio merecía una mención explícita, y más ahora, que mueve tanto a los buenos como a los malos; unos lo llevan de serie, otros son alimentados con él. Y así, se matan entre todos. El grupo al completo se muestra en Siempre te amaré: el bajo destacando al principio, las guitarras intensas con constantes destellos de genialidad y la batería con un ritmo machacón en paralelo a la anafórica estructura lírica.

   Murray y Zenther definen el entorno como “todas la condiciones e influencias externas que afectan a la vida y al desarrollo de un organismo que pueden prevenir, detener o favorecer una enfermedad, los accidentes o la muerte”. Para Gatillazo, no existe un Entorno favorable para ciudadano, ya que éste está compuesto por banqueros, ladrones y criminales. “Violentos y fuertemente armados” para él; “presuntos” para la ley. Finalmente, el disco cierra con Crónicas de un cerdo, que ejercita el discurso neoliberal del poderoso, consistente en ver los actos reivindicativos legales como un paripé, disponer del monopolio de la violencia y visualizar al ciudadano como un consumidor.

   Gatillazo está en forma. Porque Evaristo continúa dando en la diana en sus letras, siempre afiladas, llenas de mala hostia y con versos que llegan a cotas de trascendencia como pocos a día de hoy (eso lo mantiene de su época en La Polla Records). Pero además porque detrás tiene un conjunto de músicos que consiguen dar profundidad a los pensamientos del frontman. Siglo XXI es punk, pero también son quince canciones visceralmente costumbristas, actuales y adictivas.

Siglo XXI (2013)

  1. Hemos venido a divertirnos
  2. Esclavos del siglo XXI
  3. Jota de la derrota
  4. Un minuto en libertad
  5. Ultras
  6. La última parada
  7. Otra canción para la policía
  8. Bla-bla-bar
  9. Nunca fui a la Ikastola
  10. Los chicos están bailando
  11. E por si muove
  12. Es el odio (Ignorancia)
  13. Siempre te amaré
  14. Entorno
  15. Crónicas de un cerdo
SABICIO (rúbrica)
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Esta entrada fue publicada en 04/07/2013 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , , .
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