ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘Mi único enemigo’ [Puerta 104]

Mi unico enemigo (Puerta 104)   El cometa Halley, descubierto por Edmund Halley en 1758, orbita a través del sol cada 76 años, por lo que una persona puede verlo a lo sumo dos veces en toda su vida. Complicado, aunque mucho menos, es encontrarse con un trabajo nuevo de los barceloneses Puerta 104. Cinco años después (tirón de orejas) de Piedras, los de la capital catalana presentan su segundo álbum, Mi único enemigo (Última generación), grabado, mezclado y masterizado por Manuel Torroglosa en La Sala de Máquinas de Lorca (Murcia); producido por el propio grupo. Fue larga la espera, pero valió la pena. Arriesgan y ganan, obteniendo un resultado superior a su primera incursión en la música .

   El disco se pone en marcha a golpe de batería, como si de un ritual rock se tratase. Y enlazando por nuestra parte (aunque sea de forma patillera) con un posible carácter tribal en el inicio, entendemos que es preciso apelar al estado primigenio del ser humano. Como un animal coloca al hombre sin dinero, pero con salud y amor en abundancia. Es decir, ajeno a la sociedad más mercantil y próximo a lo innato: buscar sexo a toda costa. Procrear. Actitud 100% canalla, a caballo entre el todo me da igual y el no me toques los cojones que no estoy para sutilezas. Esta postura, que en un principio va enfocada a las relaciones físicas, cabe la posibilidad de extrapolarla -la misma canción da señales- a una actitud frente a la vida, obteniendo como resultado una alabanza -en pleno éxtasis vital- al relativizar lo importante, que su vez enaltece la figura funesta del protagonista. Nada que perder, mucho que ganar. El corte en sí es una gran sorpresa, ya que atisba una apuesta por parte de Puerta 104 por un rock urbano mucho más ibérico, sustentado en imágenes y no tanto en el cliché de barra de bar y callejeo. Temazo con estribillo lleno de fuerza y solo genial, firme aspirante a ser la futura carta de presentación de la banda. El titular perfecto para seguir escuchando las buenas nuevas, diez temas más.

Dani, Carlos, Bakero, Roger y Edu (Puerta 104)

Dani, Carlos, Bakero, Roger y Edu // FOTO: Puerta 104

   No contentos con haberse marcado una canción en mayúsculas, Mí único enemigo, el corte dos, le va a la zaga. Ésta, además, da nombre al disco e ilustra claramente la portada del mismo. Junto a la pista anterior, podría establecerse una lucha bastante pareja por alzarse con el título de single. La segunda, cronológicamente, continúa con la línea argumental de echarse los problemas a la espalda, y propone a un hombre conocedor de sus errores y miserias, tantas que él mismo se erige como su primer y mayor escollo a superar. A su vez, repara en el paso del tiempo de forma inconsciente. Un rock and roll de los de toda la vida, carismático y visceral.

   La terna con la que se continúa coincide con una serie de temas que a lo largo de 2012 y 2013 han ido sonando en los directos de la banda, lo que se traduce en una ligera pérdida del factor sorpresa respecto al resto de cortes. Ahora bien, eso no significa que escuchados con más detenimiento tengan su miga. Contigo es una de las pseudo-románticas. Y utilizo este concepto no porque vaya de amor empalagoso, sino para expresar ese enganche producto del placer carnal, besos húmedos y flujos en horizontal, tan del agrado del rock patrio. Le sigue Dejad que lo diga yo, donde destaca sobremanera el uso de la segunda persona del plural para sacar a la luz los problemas que una pareja no consigue ver. Desde la experiencia, claro… Y es que llama la atención -en una canción- que sea un tercero el que diga las verdades, algo que en sí, no deja de ser otra verdad empírica (el placer de opinar sobre los demás). Como en la mayoría de temas, el estribillo consigue captar la atención de forma rápida y directa, dejando el resto de la melodía quizá en un segundo plano.

   En el corte cinco, Morena, sí, los Puerta 104 se ponen románticos y alaban a la figura de la mujer. Su principio acústico, que retrotrae en ocasiones a una mezcla entre Marea y Lulu en Forraje, probablemente no acabe de encajar. Sin embargo, éste apenas dura un minuto. A partir de ahí, el tema se viene arriba y Bakero demuestra que se encuentra mucho mejor subido a trenes en marcha que tirando penaltis de paradinha. ¿Acabará convirtiéndose íntegramente en acústica..? El rock and roll clásico toma la delantera en Dispara, un atraco a mano armada escrito al alimón entre Dani Kuhlow y Bakero, aunque no es descartable que la idea partiese de la extrema afición del segundo por el séptimo arte. En esencia, un cambio de actitud para seguir estando al margen de la ley. ¿Por qué ser canalla cuando se puede ser gángster? Cabe hacer hincapié en la presencia de la geografía barcelonesa, algo que ya se vio en Piedras y que practican otros grupos afines, como Pan de higo. De buen seguro que gustará a sus seguidores, la gran mayoría natales de la ciudad condal.

Bakero Roger, Edu, Carlos, Dani (Puerta 104)

Los ensayos, la rutina de Puerta 104 // FOTO: Mentes inquietas

   Volviendo a la más absoluta novedad, Las musas tal vez sea el corte más profesional de Mi único enemigo. De los que no llegan a primera espada pero que ayudan a que el álbum tenga empaque. Recuerda bastante al estilo de su anterior disco, con un fraseo muy regular pero que gana enteros una vez llega el estribillo. Aunque bien es cierto que se desmarca ligeramente de esta misma teoría a mitad de tema, donde las guitarras silban de forma excepcional para rematar con los versos repetidos. En cuanto a la letra, la incomunicación con las musas, y tras éstas, la mujer. Y si antes hablábamos de Marea, el inicio de Los charcos de la calle (mi sudor) recuerda a los Platero pasado por un tamiz made in USA. Un medio tiempo con crítica socio-política, donde se pasa por los desahucios, las movilizaciones y la violencia policial. ¿Llegó el momento de devolver el golpe? -se preguntan-.

   A escasos pasos del final, un tema en el que tanto la música como la letra son producto del plural, pues vienen firmadas por Marc Puente (Pan de Higo) y Bakero. Por enésima vez, el cantante de Puerta 104 pone a funcionar de manera excepcional sus cuerdas vocales y da lo mejor de sí, hasta otorgar al corte un delicioso color melódico. De esta manera, eleva Miserias de cemento a la categoría de sobresaliente. De las que enganchan rápido. Por el mismo precio, escuchamos un tema en el que los letristas abrazan las -magníficas- lecciones de sus mayores (“No mentía el abuelo, con el martillo se le saca brillo hasta a las piedras”) y certifican el paso de la juventud a la experiencia. Libertad, estoicismo y realidad son algunos de los conceptos por los que transita, aunque también se apela a huir de la vulgaridad, al margen del expediente impoluto que se haya tenido con anterioridad. Sabe a retórica barriquera antisistema: cuanto más escuchas, más sacas.

   Con una temática semejante a la anterior y un inicio a lo Marea, Me falta valor (para morir), un rock and roll que cambia la soledad por el silencio, el rock por la ciudad y la libertad…esa sigue en su sitio, la meta. Por último, Cuando venga la muerte. Sí, es una canción de amor, pero detrás hay más, ideas que traspasan la típica y tópica línea argumental del rock urbano. Medio tiempo para cuando éste da sus últimas bocanadas, y todo es nada, y nadie son todos. Un final amargo para Mi último enemigo, aunque quizá la mejor excusa para ponerlo otra vez desde el principio y venirse arriba.

   Exquisito trabajo de pies a cabeza, en el que además se pueden atisbar las influencias de sus integrantes. Los Puerta 104 abren esta vez su prisma de acción, dejando de un lado el hard rock más genuino y apostando por una mezcla de rock clásico y rocanrol patrio. Acierto. Mejoran sustancialmente las letras del grupo. Acierto. Consiguen una temática mucho más humana, heterogénea y cercana al común de los mortales (respecto a Piedras). Acierto. Excelente producción. Acierto. Cinco años de espera. Error, error error (sí, ellos son sus únicos enemigos). Por último, cabe destacar que en Mi único enemigo han conseguido un álbum muy atractivo en su primera escucha, por lo que solventan el primer -y quizá único- inconveniente de su ópera prima. Ahora lo que falta es moverse con acierto para llegar al máximo número de gente posible. Ojalá algún día se les pueda ver en un gran escenario, porque su producto vale mucho la pena. Gigante disco de los Puerta 104, no hay más que decir.

Mi único enemigo (2013)

  1. Como un animal
  2. Mi único enemigo
  3. Contigo
  4. Dejad que lo diga yo
  5. Morena
  6. Dispara
  7. Las musas
  8. Los charcos de la calle (mi sudor)
  9. Miserias de cemento
  10. Me falta valor (para morir)
  11. Cuando venga la muerte
SABICIO (rúbrica)
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Esta entrada fue publicada en 28/11/2013 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , , .
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