ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crónica: Reincidentes en Salamandra (04.04.2014)

Candy, Fernando Madina y Barea - Reincidentes

Candy, Fernando Madina y Barea (Reincidentes)

   En la web de la sala ponía a las 20:00; en la entrada, a las 20:00; y en el evento de Facebook creado por el propio grupo, a las 20:00 también. Sin embargo, una vez a las puertas de la sala Salamandra, un DIN A4 en fuente Arial establecía el inicio del concierto a las 21:30. Nada de apertura de puertas media hora antes, ni siquiera el ligero retraso habitual de la sala, esta vez la cosa iba para largo. La mala noticia para el asistente se tornó excelente para el negocio de la zona, que tuvo tiempo más que suficiente para colocar el excedente de cerveza.

   Por otro lado, la situación resultó útil para pulsar el ambiente preconcierto, algo complicado una vez dentro del recinto. Es preciso reconocer que las previsiones no arrojaban grandes esperanzas de éxito, no sólo porque Barcelona es una ciudad cada día más complicada para el rock, sino porque la última visita de Reincidentes en 2011, junto a Yeska, no resultó brillante. La cola para entrar rompía los postulados que muchos traían en la mochila, e incluso sorprendió el tenderete de parches instalado en el suelo de la confluencia entre Av. Carrilet y Riera dels Frares. Buenas señales.

   A pocos minutos de las 22:00, la entrada era más que buena, el merchan empezaba a dar salida al producto y las barras de la sala funcionaban a pleno rendimiento, todo y los 3.50€/4€ de las consumiciones más baratas (básicamente refresco y cerveza). El grupo salió con ganas, Vamos pal infierno, Grândola Vila Morena, Fiesta y Nuestras manos cayeron muy rápido. Le siguieron Andalucía la que divierte y ¡Hey, Loko!, rematando con Respon-me, la versión de Lluis Llach del ulterior trabajo. Llegados a este punto, se veía clara la intención: el disco Aniversario al principio y para después los grandes éxitos. Cada grupo organiza el setlist como le viene en gana, y el público agradeció el esfuerzo de Fernando Madina cantando en catalán por dos ocasiones (por cierto, de forma impecable), pero algunos echaron -echamos- en falta una selección depurada de temas. Es decir, algo más que copiar el repertorio del resto de ciudades. Si algo tiene Aniversario es la versatilidad de adaptarse a diferentes ciudades. Es por ello que el tramo final de este primer bloque que quedó algo deslucido. Bien es cierto que Rosas en el mar tiene visos de tener largo recorrido, pero la incursión, concatenadas además, de Agarderei y Gure hizkunta dejaron al público un poco a la expectativa de lo que depararía el concierto.

Fernando Madina - Reincidentes

Madina, líder indiscutible de Reincidentes

   Finalmente, la advertencia de “Manipulación informativa” de La verdad y el recuerdo a las movilizaciones de Al asalto apagaron los focos y ocultaron al grupo en el backstage de la Salamandra. Con el regreso a la claridad y un “bona nit, Catalunya” de Madina, el espectáculo inició su curva ascendente. La infancia en un cargador, Al día le faltan horas, La ciudad de los sueños y Yo pisaré las calles nuevamente cambiaron la cara de los presentes: los aplausos ganaron intensidad; el rojo, azul y amarillo de los focos tres cuartos de lo mismo y los puestos más próximos al escenario volvieron a ocuparse. La actuación continuó con más decibelios y caña: La Republicana, que no desfasó tanto como se esperaba con la que está cayendo, No normal y Ay Dolores, sorprendentemente a horas muy tempraneras. Eso sí, toda la platea demostró que los Reincidentes parieron en 1999 un icono de la música que no concibe el paso del tiempo como el resto de los mortales, sino como un flujo de la más absoluta nada, porque sigue sonando igual que el primer día.

   Un tema como el anterior requería digestión, así que las luces descansaron de nuevo. No obstante, otra de las grandes estaba por venir, Un pueblo, con un principio a capela y un final punk en lo alto. Es una verdad impepinable que el grupo no se quedaría sin canciones (30 años son muchas letras que musicar), pero los conciertos no pueden decir lo mismo, y el ecuador del de esa noche quedaba atrás de forma holgada. Tras bajar un poco el ritmo con la aflamencada Sueños de libertad, interpretada por Candy, el público se vino arriba de nuevo con Cogido por los huevos. Esa noche, de explícita celebración, sonó tan extraño como melancólico aquello de “hace 10 añitos ya que empezamos esto…”. Los aplausos se sucedieron con facilidad, y “sin soltar la caña”. Un reflejo de los 4€ de desembolso.

   El concierto tenía velocidad, quizá demasiada; poco cercano se podría añadir. El grupo se mostró partidario de coger el camino recto, por lo que tras una hora de bolo, 20 temas estaban en la saca del pasado. Pero todavía quedaban grandes momentos por vivir. Uno de ellos fue el pogo de Vicio, y es que muchos pagan entrada por ese momento. Durante el transcurso del tema, se pudieron ver fotos en grupo, bailes desbocados e individuos espontáneos subirse al escenario para ayudar en los coros. Nadie perdió su puesto al acabar Vicio, porque empezó Cartas desde el asilo y más tarde Cucaracha blanca, la acelerada Rip-rap y Camela 3.

   El aparente punto y final llegó de la mano de Aprendiendo a luchar, Yaveh se esconde entre las rejas y la enésima referencia a su tierra, Andalucía entera. La marcha de Reincidentes, como es lógico, provocó la disconformidad del público, que al grito de “Rein-ciden-tes” comenzó a golpear lo que parecían vallas protectoras. Por tercera vez, el cuarteto de Sevilla subió a las tablas y se puso manos a las cuerdas y baquetas. Así, dieron salida a Huracán, Egoísmo, Grana y oro y Una noche, dejando como guinda final Jartos de aguantar. Para entonces, una decena de personas ocupaban el escenario, algo muy poco habitual en la sala Salamandra.

Reincidentes

De la tranquilidad a la euforia

   En definitiva, un concierto en el que primó la extrema celeridad (35 temas en aproximadamente dos horas), característica inconfundible de los Reincidentes. Demostraron que tres décadas después de su fundación siguen dando guerra a un buen nivel. Ahora bien, el concierto, que fue de menos a bastante más, le faltó el porqué. ¿A qué me refiero? La etiqueta de la noche, y para lo que queda de año, es Gira 30 aniversario (o “30 años, 30 concierto y 30 canciones”), pero en ningún momento dio esa sensación, sino más bien de concierto al uso. Falto la comunión con un público que lleva una generación dando el callo.

SABICIO (rúbrica)
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 10/04/2014 por en Crónicas, Música y etiquetada con , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: