ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘Nos deben una vida’ [Mafalda]

Nos deben una vida   A finales de 2013, los Mafalda afirmaban en su crowdfunding que no tenían reparos en arriesgar con su nuevo disco. Ahora, unos meses después, cualquiera que le eche un ojo puede dar buena cuenta de que el riesgo bien valió la pena, porque el resultado es magnífico. Nos deben una vida (autogestionado) ha sido grabado en los estudios RPM de Almassèra (Valencia) y producido por Ángel Vela (Los perros del boogie) y Roger García. Consta de nueve cortes y dos colaboraciones: Pi McCarthy, de Nanai, y Sergi ‘El niño trompeta’, de La rana Mariana.

   El primer corte es Recuperar mi vida, y nada más empezar, uno se da cuenta de algo, las voces femeninas, Vera y Bárbara -ésta en sustitución de Paula-, han cobrado mayor protagonismo. A todas luces, un acierto, porque las canciones ganan en heterogeneidad y multiplican por mil la versatilidad de los coros. También se percibe la otrora mostrada capacidad para mezclar géneros: reggae, rock, hip hop, punk, ska… Ahora bien, respecto a Música basura, los cambios de ritmo son fluidos, lo que favorece hasta límites insospechados a la melodía. El corte nos habla de una constante en Nos deben una vida, el desmarcarse de la masa y ser uno mismo; es el primer peldaño hacia la revolución. Por otro lado, no podemos olvidar que ésta es una de las premisas fundamentales del grupo desde que naciera en 2010. Curioso el grito que encontramos en el estribillo: “¡Madalenas!” ¿Quizá interpretable por ¡Te lo comes!?

   Como un tiro empieza Crisis and bitches, en la que Mafalda hace congeniar el hardcore y una simpática melodía yeyé. Imaginación al poder. “Sois una botella medio llena de bencino” (en referencia al ciudadano español) es el punto de partida. El país se mantiene a la espera de que la cosa mejore, y de vez en cuando explota. Lo mismo sucede con el corte, ritmos árabes, balcánicos y pop, cargados de arreglos, sustentan el tema, que en momentos puntuales eleva su tono y arremete con la rabia de unas guitarras metaleras. El juego de voces, otra vez excepcional, desde el onírico tono femenino hasta el gutural de Marcos, no tan propenso a los juegos vocales onomatopéyicos.

Mafalda

Jorge, Marcos, Xavi ‘Filter’, Felipe, Bárbara, Vera, Antonio ‘Vime’, Antoni, Mario y Berto

   El disco continúa con En guerra, primer single de Nos deben una vida y del cual ya existe videoclip. Si en el primer corte predominaban las voces femeninas y en el segundo la masculina, en este tercero se ha optado por la equidad. Y es que el tema es un ataque a la estructura patriarcal, en favor de la paridad entre sexos. Por otro lado, podemos asistir a la mezcla de lenguas, pues se interpreta en español, valenciano e inglés. Esto se hace efectivo sobre todo en el estribillo, bailable y con mucho swing. Dos detalles: el corte incluye una arenga por parte de Vera, donde se apela a “la creatividad como arma”, y un más que poco probable homenaje a Mecano; quizá un intento de echar por tierra el “maquíllate maquíllate”.

   Telocomo todo rompe un poco el estilo de Nos deben una vida, y recuerda encarecidamente al grupo de Puerto Rico Calle 13. Líricamente no es el mejor corte, pero a base de ritmos latinos y metaleros transmite de forma notable un espíritu sensual a la vez que canalla. Puede que en ocasiones roce lo banal, pero la letra esconde tras de sí el eje argumental del LP, separarse de las pautas establecidas, en este caso en pro de ‘vivre la vie‘. A ritmo de  reggae llegamos a la mitad del disco. Ahí nos espera Ten cuidao, donde el grupo demuestra ser muy consciente de la época que les ha tocado vivir. Recordemos que la edad de los integrantes oscila entre los 20 y 22 años. Mafalda critica, íntegramente en valenciano, el uso que se da a las nuevas tecnologías, y las circunscribe en el grupo de las drogas que atontan al pueblo: “En mi casa hay 10 teles pero no encuentras ni un libro”, ironizan. Como muchos grupos de la escena actual, podemos la mezcla de punk rock y el uso de sintetizadores.

   Una de las canciones con más calado es el tema sexto, Miedo al miedo. Básicamente porque en cada estrofa va dejando una idea a la que darle vueltas: los que se ocultan tras la religión; el volverse insensible frente a los males de la sociedad; analizar cómo y de dónde viene lo que tenemos en el primer mundo; y lo más importante, combatir. Porque como ellos dicen, “el imperio no entra si no se le alimenta”. En cuanto a la melodía, es un medio tiempo marcado por la cadencia de los cantantes. Éste se fortalece en el estribillo, que a la postre es el avance de un final cargado de intensidad.

Mafalda

La puesta en escena de Mafalda

   Tras rematar el anterior corte con energía, Made in Spain, donde vuelven los ritmos cálidos. Éstos arropados por la sección de vientos. Reggae, funky y algo de samba en lo musical; hip hop en lo lírico. Es el tema que más recuerda a su anterior trabajo. Marcos alarga los versos, aunque no hasta el infinito, como en Música basura. También encontramos técnicas propias del hip hop/rap improvisado, como es la de repetir palabras, locuciones e incluso frases. Es posible que en este contexto no acabe de encajar, ya que las letras rinden a un nivel muy alto, y esto sólo hace que empobrecerlas. En lo que a temática se refiere, disparan contra el destino “zoquete” de las clases bajas, condenadas a ser carne de reality por culpa de un país que no potencia la excelencia, sino más bien la “caspa”. ¿Shurmanos..?

   Felicidad sintética empieza mezclando la música sureña y el halloween de las series animadas de los 90, aunque en realidad se destapa como un rock and roll arrumbado que se torna pesado al final por las guitarras y la batería. En sí, es un popurrí de drogas y motivos por los que consumir, algunos de ellos cuanto menos rebuscados (¿consumir para entender a Fibonacci, Da Vinci, Hoffmann y Bob Marley?). Ahora bien, la premisa básica con la que juega no es tan extraña: “Infórmate”. Para rematar la faena, Héroe del Estado, que de ninguna manera escapa a la originalidad en su sonido: funky, hardcore y unos coros melódicos geniales que casan a la perfección con el fry scream de Marcos. El tema con mayores cambios de ritmo. Y tanto trabajo para manifestar el poco aprecio que el grupo tiene a las fuerzas de seguridad públicas: “Los perros del Estado, los funcionarios armados”.

   Con tantos discos en la red, uno siempre se encuentra con sorpresas inesperadas. No obstante, Nos deben una vida es otra cosa. Primero porque mejora sustancialmente el resultado de su predecesor (bien al reducir la duración de los cortes), segundo porque destila originalidad por los cuatro costados y tercero porque la mezcla de géneros (ellos abanderan el reggaecore) llevada a cabo es soberbia. A ello hay que sumarle la energía que transmite la banda, el brillante juego de voces y la actitud combativa de cada uno de sus miembros. Por todo esto, es capital abrirle la puerta a Mafalda. Los del Turia pegarán muy fuerte y no es cuestión de perdérselo.

Nos deben una vida (2014)

  1. Recuperar mi vida
  2. Crisis and bitches
  3. En guerra
  4. Telocomo
  5. Ten cuidao
  6. Miedo al miedo
  7. Made in Spain
  8. Felicidad sintética
  9. Héroe del Estado
SABICIO (rúbrica)

 

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3 comentarios el “Crítica ‘Nos deben una vida’ [Mafalda]

  1. Carol
    04/06/2015

    Mafalda es sin duda un gran grupo. La música y las voces crean buen rollo, fusionan muchísimos estilos de una manera que pone el vello de punta, y lo más importante desde mi punto de vista: realizan críticas agresivas con un instrumento al alcance de todos y todas.
    En concierto pegan fuerte, suenan de maravilla, aunque les falte un poco de movimiento. No me extrañaría verles de cabeza de cartel en festivales importantes aunque también realizan críticas hacia los grupos que “se han vendido a las discográficas” en su tema “No Se Vende”, haciendo sus perfectas fusiones y colaborando con artistas como Carmen (Skaparapid), Dj Jano (La Raíz), Angel Vela, La Rana Mariana y Atupa (creo que olvido a alguien). En cualquier caso no creo que dejen de sorprendernos, pues han empezado desde abajo y ya tienen un repertorio bastante bueno aunque no muy amplio.
    Hablo desde la ignorancia casi absoluta desde el punto de vista crítico, pero creo que nos van a dar muchas sorpresas.

  2. Pingback: ¿Qué grupo tocó en más festivales? | ROCKTÁMBULO

  3. Pingback: Crítica ‘La última vez que te escucho’ [Mafalda] | ROCKTÁMBULO

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Esta entrada fue publicada en 29/05/2014 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , , .
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