ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘El último minuto’ [Nadye]

El último minuto   El primer disco de una banda refleja el pasado, las canciones guardadas en el cajón a lo largo de los años; el segundo plasma el presente, la creación del momento; y el tercero se proyecta hacia el futuro, la meta. En el caso de Nadye, presente y futuro se solapan, puesto que su tercer trabajo, El último minuto (Santo Grial), sigue las premisas de Las noches que pierdo el camino, punk rock con cierto sabor yanqui. El plástico fue grabado, mezclado y masterizado a caballo entre los estudios Audiomatic de Madrid y La Caverna de Leganés, y producido por Manuel Pájaro y Javier Salas, líder de la formación.

   El álbum abre con El ritual, la canción que más gancho tiene. Tal vez por ello es el single adelanto, con videoclip y todo. Cabe reconocer que, a medida que se escucha, uno va entrado todavía más en ella, algo muy a tener en cuenta. Tiene un buen fraseo y explota de manera perfecta en el estribillo. El primer corte ya nos advierte de qué va El último minuto (y por ende, el grupo), un sonido potente que deriva hacia lo comercial y teen, sobre todo debido a la voz de Javi. El tema nos mete de lleno en una relación sexual, entendida ésta como parte de una ceremonia. Sin embargo, la banda no se decanta por el sexo sucio, tampoco por la ñoñería de los abrazos y las caricias, sino que se mantiene en un término medio.

   La velocidad aumenta significativamente al saltar de corte. A la deriva nos muestra una de las características clave de Javi al micrófono, alargar las sílabas en el fraseo. Esto no resulta ni bueno ni malo, ya que tiene más de subjetivo que otra cosa, pero sí se puede señalar la extrañeza resultante de fundir una melodía rápida y ágil con un cantante como el de Nadye. Lo que inicialmente se presenta como un torbellino de potencia se ve rebajado unos grados. Aun así, buenos riffs y una temática tan conocida como atractiva para los habituales del escenario: una vida dada al rock, lo que viene siendo “motel y cama en algún arcén”.

   Sin abandonar la introspección, tónica constante en el disco, el grupo se pone bucólico, pues los versos de Tu garganta descansan sobre estaciones vacías y cristales empañados. Remarcar que lo mejor del corte nos lo dan al principio, en una primera estrofa notable donde el concepto a transmitir cala y se hace imagen, y hacia el final, con los constantes cambios de ritmo. Asimismo, la melodía destaca por el intenso trabajo de Allan a las baquetas. Pasar página nunca fue fácil, y menos si uno no está preparado para tal empresa. El corte cuatro, Olor a sal, cambia de tercio. Lo que antes era subida se torna bajada; es decir, un medio tiempo que seduce con la intensidad final. Mejor en lo descriptivo que en lo romántico, ya que esto lo encorseta en grado sumo. Ahora bien, quizá ahí estribe su potencial. Sea como sea, nos deja una última estrofa afortunadamente interpretable: ¿persona o cosa?

Nadye banda

Rodri, Jose, Javi y Allan // FOTO: Nadye

   En el centro, El último minuto en la tierra, que da nombre (en parte) al álbum. Pegadiza, coreable y la que más apuesta por la armonía. Hay sexo, y casi una relación de amor, pero en realidad transpira adulterio por cada poro. A su vez, huele a presente/futuro postapocalíptico, lo que otorga a la narración una superficie alternativa más que interesante. Detalle: el cencerro de la batería, lo rupestre al servicio de la modernidad musical.

   Rock marinero. ¿Tal vez un nuevo concepto? Eso nos ofrece Con el viento a favor, pues la historia de “fracasos y engaños” viene aderezada con un buen surtido de símbolos marineros. Llama la atención en un grupo joven. Tema desenfadado y optimista, muy en la línea desprendida del ‘modus vivendi’ pirata: “No busques tesoros en tu arcón ni canciones de amor, sólo hay gritos de guerra”. El barco que nos propone Nadye bien podría ser el bar o sala donde dar rienda suelta a la música y mojar el gaznate. Me quedo con el grito de guerra: “¡Fuego a discreción!”. Ojo a la curiosidad, porque una vez transcurridos seis temas, es inevitable (a lo mejor sólo se percibe tras muchas escuchas) reparar en la necesidad de un espacio físico. ¿A qué me refiero? Un hotel, la playa, el portal, la estación, un café, un motel, el puerto…el 80% de las canciones hacen referencia a una contexto espacial, como si el grupo o sus letras precisasen una ubicación…

   El tema más flojo del LP posiblemente sea No me iré, pero básicamente por el contraste con lo que le precede. En esencia no es malo, pero simplemente peca de prototípico, todo y la intensidad y sentimiento que le pone el cantante. Es la vertiente más dulce de El último minuto. Entre tanto vaivén de sentimientos, el grupo abre la veda de la protesta. Primero con Cuenta atrás, la más reivindicativa. No muerde a los políticos, ni a banqueros ni a ricos, sino que apela al despertar del ciudadano y a la unión: “Desde casa es fácil protestar; somos más”. De melodía trabajada, la que más, el rollo americano casi se palpa, aunque quizá se le pueda echar en cara la laxitud de los versos. Vamos, que un poco más de mala hostia no hubiese hecho daño. Por otro lado tenemos Volver, de carácter más social. Ésta se debate entre la delicadeza del fraseo y el vigor del estribillo, que se envenena paulatinamente. Maltrato. Una visión realista con luz al final del túnel. Esperemos que no caiga en el olvido.

   Poniendo punto y final al compacto, Imparable. Canalla, sencilla, sin pretensiones moralizantes y directa como ninguna. Tres minutos de bajada, la cuenta atrás de una noche diferente que te arrastrará hasta el mismísimo infierno. Y después, “una más”.

   Nadye provocará más de un debate entre colegas. A la derecha del cuadrilátero se situarán los de la vieja escuela. Éstos mirarán al grupo con recelo, por su estilo americano y por sus mimbres un tanto adolescentes. Al otro lado del ring, los más abiertos de miras, abrazando un tipo de música accesible y para todos los públicos. El último minuto tiene un poco de los dos grupos, por ello no conviene darle la espalda. Sí, ganará adeptos entre las hordas de jovencitos que se inician en esto de la música, pero a buen seguro que los más curtidos encontrarán un par o tres de temas que añadir a su lista de celebradas.

   Para rematar, un rápido vistazo a la portada, obra de Manuel Manrique y Mónica Martínez. Buen trabajo de edición. Consigue impactar, que es de lo que se trata, pero no sé hasta qué punto transmite el contenido del compacto con fidelidad. La rebeldía que viste (una chica armada con dos cócteles mólotov) rompe totalmente con el carácter introspectivo de la obra.

El último minuto (2014)

  1. El ritual
  2. A la deriva
  3. Tu garganta
  4. Olor a sal
  5. El último minuto en la tierra
  6. Con el viento a favor
  7. No me iré
  8. Cuenta atrás
  9. Volver
  10. Imparable
SABICIO (rúbrica)
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Esta entrada fue publicada en 02/10/2014 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , .
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