ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

La estética del rock

El rock se ejecuta desde la forma y desde el fondo. El circuito está cambiado, y eso tiene consecuencias.

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Cuadro vintage Musica collection, de José Férriz

   El rock (y cualquier arte) se puede contemplar desde dos vertientes,  la forma y el fondo; el cómo y el qué. Esto, que puede parecer una tontería a simpe vista, no es algo que debamos tomar a la ligera, pues en esa dicotomía radica la gran filosofía del género y los males que acarrea. Desde que el rock se hiciese un hueco en la península,  sus diferentes variantes han destacado por un punto de suciedad (entiéndase suciedad estilística), que si bien resultaba atractiva para una minoría de la sociedad, creaba un fuerte rechazo en la gran masa.

   Nos encontrábamos ante un claro ejemplo de asimilación. Reflejar un alrededor decadente no puede tener otra fachada que la desazón, la ofensa y la dureza estilística. ¿Os imagináis que en vez de hacer un circle pit se bailase un minueto? Fondo y forma suelen ir de la mano. En el rock, la forma quedó reflejada en una estética acorde con el contenido: mallas, chupa de cuero, botas, pantalones bombachos, camiseta ‘papel de fumar’… El círculo se cerraba en un entorno que sin buscarlo no tenía fisuras (seamos generosos), motivo por el cual devenía en gregario.

   Sin embargo, las nuevas tendencias han transformado todo ese paradigma. Tanto para bien como para mal. En primer lugar, la mezcla de estilos ha traído un producto muy atractivo, fácil de consumir. El rock, en sus vertientes más limítrofes y fiesteras, ha abierto las puertas para que se conozca. El público medio ya no ve algo feo. Sí, los grupos más clásicos siguen desamparados en el arcen, pero es cuestión de tiempo que se creen sinergias.

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Sonata africana, de Vladimir Kush

   En segundo lugar, la estética, antes  bastante -de forma orgánica- característica, ha dado paso a una unificación del estilo respecto a la masa (esto daría para un estudio sociológico),  muy influenciado además por la moda de las grandes marcas textiles. Este hecho entronca el punto anterior. Si la música ya no causa el rechazo por su falta de feísmo, tampoco lo hace el aspecto visual. En estas, nos encontramos con que el usuario medio tiene una estética a imagen y semejanza de la bloguera o bloguero top de la red. Y no sólo apunto a los que hay en platea, también miro hacia los de arriba. Ya no resulta extraño -más bien todo lo contrario- ver que los integrantes del grupo tienen el mismo look, cuando no una absoluta mezcla de las diferentes marcas que son objeto de crítica en sus letras (los grupos de antaño tampoco se libran, pero los casos parecen multiplicarse).

   En tercer y último lugar, como consecuencia de los puntos anteriores, las administraciones públicas han eliminado cualquier posible limitación para programar conciertos de este tipo. O por lo menos se ha considerado que los modelos de música actuales son más plurales y flexibles. Siempre hay excepciones.

   Finalmente, recojo los tres puntos expuestos para rematar con la gran consecuencia y motivo primordial de este texto. Si antes decía que fondo y forma van de la mano, no me queda otra que asumir la dulcificación del contenido. Si fondo y forma van de la mano, forma y fondo también. Si una realidad dura lleva implícita un canal duro, un canal blando lleva implícito un mensaje débil. Y esa es la madre del cordero, porque pregunto: ¿La condición atractiva de la música actual puede hacer que se pierda el mensaje? Las nuevas generaciones parecen acercarse a esta música no por lo que transmite (aquí hay mucho de opinión personal), sino por lo que hay alrededor: fiesta y diversión. Esto puede ser contraproducente, ya que se corre el peligro de obviar lo que hay detrás, lo verdaderamente importante, la crítica social, la lucha política y la reflexión sobre cuanto nos rodea.

   Una vez más, señalo que quizá no haya una visión correcta de esta situación, porque depende de la muestra que se analice y de si ésta es lo suficientemente representativa de la mayoría. Aun así, vale la pena darle un par de vueltas al hecho.

SABICIO

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3 comentarios el “La estética del rock

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Esta entrada fue publicada el 14/04/2016 por en Música, Opinión.
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