ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘La teoría del fuego’ [Desakato]

Desakato tiene nuevo disco en la calle. Esperadísimo. La teoría del fuego viene acompañado de un documental, Pacto de sangre.

Desakato   La máquina no se detiene, y suman ya cinco discos de estudio, en trece años. El último de la lista, La teoría del fuego (El garaje producciones), se esperaba como agua de mayo. Con los dientes muy largos. ¿Qué tenían entre manos los de Asturias? Pues once temas grabados en OVNI Estudio (Pablo y Gabri al control) y masterizados por Kike Sanchís en Green Desert Mastering. Por el camino, sumas y restas. Se cae Dani, la gaita; se sube un anexo en forma de documental, Pacto de sangre. A detriparlo

   El disco se pone en marcha con Tiempo de cobardes, en modo instrumental. La batería de Nano frota la madera, el bajo de Mario aviva el fuego y el resto de guitarras mantienen la llama. Entra Pablo y sí, estamos de lleno en Desakato. Con la aparición de Pepo, una vez más, el contrapeso. Ambos guían un corte magnífico, a dos voces. Tenemos a la dupla por separado y mano a mano. Saben qué rol ocupan en la formación y lo interpretan a las mil maravillas. El tema son dos minutos de energía, pero no una ráfaga enloquecida, sino que el grupo se contiene en la medida de lo posible. Un inicio rompedor y a la altura de las expectativas. En cuanto al contenido, Desakato no pinta un presente de decadente donde no hay héroes (y lo peor de todo, “nunca volverán”), somos esclavos y vivimos engañados. La mayor no es halagüeña, casi tan pesimista como la estupenda portada (homenaje claro a El planeta de los simios).

   El segundo corte, Animales hambrientos, tiene una partitura bastante parecida a la anterior. Si las montas juntas y ejercitas el crossfader, encajan. Ahora bien, no por ello deja de tener carisma y esencia propia. Es más, se podría decir que estamos ante uno de las canciones que más pegará más fuerte. Para empezar, el estribillo es pura fuerza y velocidad. Sigue la estela de Buen viaje. Se mantiene en la frontera perfecta entre el sonido anglosajón que el grupo busca y el punk rock que la formación lleva dentro. También debemos destacar el fragmento de El mundo, un relato breve de El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano. ¿Y cómo encaja todo? ¿Dónde se cruzan las dos obras? En el espíritu humanista y en la defensa de los desfavorecidos. En las dos obras tenemos dos tipos de “fueguitos”: unos corren llenos de chispa y otros cazan con sus “fuegos bobos”. Se pueden poner múltiples ejemplos, ya que estos se extienden a lo largo y ancho del planeta; para entrar y para salir.

   Dos temas, sólo dos, pero es un secreto a voces, estarán en el repertorio de la gira. Quién sabe si un año, dos o lustros, pero desde luego bastante.

Desakato

Pablo, Gabri, Mario, Nano, y Pepo // FOTO: Desakato

   El tercer tema, Estigma, recupera el stoner más característico del rock estatal. Riff. Cadencia. Caña. Progresión natural. El tema da una de cal y otra de arena. No será hasta el estribillo que se rompa la baraja y los ases y comodines, Pablo y Pepo, asomen cual truco de magia. Asimismo, cuando tomas conciencia, la melodía se ha abierto al albor del tañer de las baquetas. ¿La caza y el mundo animal?, presente. Recurso lírico que proviene directamente del mundo interior de Pablo. El tema (y me tiro a la piscina sin agua y con pértiga) podría representar una pugna paternofilial interior, donde tienen cabida un conflicto de intereses, deudas y el estigma como modo de pago. Contrición. Quizá sea yo, pero huele a pólvora y humedad.

   De ahí pasamos a Heridas abiertas. La única pista no escrita por Desakato; el autor es Kiko Martínez (Mala Reputación). La conexión asturiana está muy presente. Además, el corte recuerda un poco a la magnífica obra de Mala Reputación Al límite. Tal vez sea casualidad… Nos asomamos a una locura instrumental que te da guantazos cada veinte segundos, con cada cambio de ritmo. Y ya que hablamos de conexiones, también encontramos un escarceo con la música árabe. Y no es casualidad, ya que abordamos los atentados terroristas: la falta de esperanza, el mártir, la impotencia… Una temática tan dura no podía por menos que adentrarse en el hardcore. Con Pepo, claro, su valedor. Tu avalancha, la pista siguiente, aparece como la más innovadora de La teoría del fuego. Desakato pone pausa y se muestra tal como siente. Sin violencia, sin screaming, en reposo, dejando fluir las notas. Una delicia para los oídos y para el cerebro. Porque basta darle al play para que la mente vuele hasta no se sabe dónde (tal vez a la portada del compacto). Eso sí, el regreso desde lo onírico coincide con el espectacular final in crescendo, el mismo que nos devuelve a los mandos de la nave, a la conciencia. Volvemos a casa. Es hora de aterrizar. ¿Es posible que tocamos -una vez más- el tuétano de lo privado del alma mater? ¿Tal vez la infancia? Tenemos a la autoridad y sentimientos encontrados. Sin embargo, sólo un vencedor. No vinimos para esto, pero nos encanta. En el global del álbum, es el descanso -sinfónico- del guerrero.

Desakato   De vuelta a la realidad, Columnas de humo. Bombo, distorsión y volvemos a las dos voces. Empieza muy guitarrera y vive constantemente de la alternancia entre Pepo y Pablo. Sin embargo, el punto fuerte llega con el estribillo: rápido, ágil y enérgico. Un tema que tal vez no aguante el tirón de la discografía, pero que apuntala el disco sin despeinarse. Vamos, una columna del mismo. Por otro lado, nos habla de segundas oportunidades absurdas, esas que antes de tomar la decisión ya sabes que no son buena idea. Mejor ocultar la realidad que enfrentarse a la verdad.

   Barcos en llamas va de otra cosa. El instinto llama a la puerta. Se inicia el proceso. Y que sea lo que tenga que ser. No importa que se hunda el aparato, ni siquiera que haya muchas probabilidades de ello. Esta es la línea argumental del canto a la música, o más bien al proyecto de Desakato. Hacia el precipicio, bien lo saben aquellos “infectados por el virus de punk rock”. Las guitarras metaleras nos acompañan durante los tres minutos de canción, a excepción de un solo a los dos minutos. El contenido tiene peso suficiente para granjearse un hueco en la gira presente; ahora bien, ¿por qué la defensa del punk rock no tiene forma de punk rock a muerte?

   La pista ocho, Pasajeros, recupera lo que propone la portada del disco para dejar sobre la mesa la idea de seres humanos que estamos de pasada por el mundo. Tema hard rock que mantiene el sonido del grupo, aunque trufado de pequeños detalles: una partitura salpicada de armónicos, efectos de estudio y finalmente unos coros con cierta pátina naïf. Como apunte, tenemos a Pablo llevando el timón vocal de la máquina, en solitario. En ello vemos una apuesta clara por la armonía. Vive para dejar algo, mira de restar eterno. Aunque mueras.

   Acto seguido llegamos a Volcán. Si la pista número cinco se dejaba llevar por los instrumentos, la nueve le cede todo el protagonismo. Estamos ante la pieza instrumental. Su duración es mediana, 2.28, y arranca más o menos tranquila. A medio recorrido estalla. Ya dicen que la calma siempre precede a la tormenta.

   El penúltimo escalón, La hoguera, nos lleva a descubrir el fuego. El grupo da un salto más allá de Desakato, y por eso les echa un cable Titi Muñoz (Posession), que rompe las costuras vocales establecidas por Pablo y Pepo. Locura y caos definirían perfectamente los parámetros del corte. No hay tregua ni concesión. Y tras la ira, la revolución. Un nuevo comienzo moderno para la especie. Tal como sucediera hace 800 mil años, el fuego cambiará el futuro del ser humano. La herramienta del cambio. Para acabar La teoría del fuego tenemos Fueu y solombres, el guiño a la tierra, aunque en esta ocasión sin gaita. Rematamos con la pérdida de inocencia humana, con el pensamiento de que mientras creamos que hay medios, habrá camino. El hombre contra la naturaleza.

   Desakato ha cambiado una barbaridad desde su primer compacto, Con el viento de cara (puede que mi favorito). Los mineros ahora son cazadores, la velocidad es contundencia y la diversidad de estilos se ha limado (en parte por causas mayores). Cuestión de gustos, pero lo que no se puede negar es que la banda ha evolucionado hasta encontrar un sonido propio. La teoría del fuego no es un paso más, es la segunda piedra en el camino hacia la meta, entendiendo que la primera se puso con Buen viaje. Han pedido la gaita, y se echa de menos, sobre todo para desoxigenar 38 minutos demasiado iguales, pero los temas sólo necesitan tiempo. Si una primera escucha no te convence, dales una segunda y una tercera, acabarán por devolverte el tiempo que has invertido en ellos.

La teoría del fuego (2016)

  1. Tiempo de cobardes
  2. Animales hambrientos
  3. Estigma
  4. Heridas abiertas
  5. Tu avalancha
  6. Columnas de humo
  7. Barcos en llamas
  8. Pasajeros
  9. Volcán
  10. La hoguera
  11. Fueu y solombres
SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 21/04/2016 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , , , .
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