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Reflexión y documentación del rock en español.

¿Todos los festivales con el mismo cartel?

Festivales de musicaLos festivales de música rock han estructurado sus programas: aperitivos, apuestas personales y cabezas de cartel. ¿Alguna curiosidad?

   La parrilla de conciertos veraniegos (estos es, festivales) está confeccionada. No hay derecho de admisión, pero la macrosala que es España va a tope; no cabe un grupo más. Sólo queda que llegue el día señalado y miles de asistentes se vuelvan locos y enlacen una actuación con la otra, como si no existiera nada más sobre la faz de la tierra que tótems metálicos bajo telas y tablas de madera donde hacer ruido. Porque no nos engañemos, los festivales de música han ganado la batalla a la música. El debate sobre si éstos son buenos o malos para el circuito ha quedado enterrado con la misma arena fina que la democracia. No sé si toca asumirlo, pero sí ir un paso más allá.

   Una vez los grupos han asimilado la premisa principal (si no puedes con el enemigo, únete), los del lado de acá debemos poner la lupa sobre los festivales y exigirles un papel funcional en la escena musical. Éste pasa por dar una oportunidad a las bandas que no tienen la posibilidad de subirse a un escenario big size. Ahora bien, encontramos un paso previo, colocar arriba, y en letras bien gordas, los cabezas de cartel. Sin ellos, el negocio se va al garete. ¿Y qué tenemos en la selección de este año?

   La respuesta es bien sencilla, falta de originalidad. Y para muestra, un botón. Observemos los principales festivales de la península. Son cinco: Marearock, Kalikenyo Rock, Shikillo Festival, The Juerga’s Rock y Pintor Rock. El Estado los tiene de más grandes, pero no tan representativos de la escena rock estatal.

festivales

Los 5 festivales del rock estatal más representativos

   He seleccionado las diez bandas que más aparecen entre las cinco citas y tenemos sorpresa; podemos decir que en lo que a grupos top respecta, el sesenta por cierto de los programas son iguales. Puede parecer una tontería, pero a mí no deja de llamarme la atención. ¿Cómo es posible que todos los festivales opten por las mismas formaciones cuando tenemos el abanico musical más rico de los últimos cincuenta años?

   Podemos dividir el resultado en tres grupos: los de siempre, con Boikot, La Raíz y Gatillazo a la cabeza; la clase trabajadora, con Desakato y Lendakaris Muertos; y los nuevos, con Talco y Non Servium, aunque éste último bien podría ocupar el lugar de Soziedad alkohólika (pongo al primero porque toca el mismo número de veces y en los carteles aparece más arriba). Boikot y Gatillazo tienen el honor de patearse todos los festivales, y raro sería que un día no estuviesen en un par de escenarios dentro de un mismo festival, o tocando en el escenario A y en el B a la vez… Boikot siempre lo fue, y Gatillazo apunta a grande sin valor, sobre todo entre los puristas del rock (todavía está lejos).

   A medio camino tenemos los grupos comodín, esos pseudocabezas de cartel que se cuelan en todas partes, que parece que no pero año tras año fichan. Desakato, Narco, Lendakaris Muertos… estuvieron el año pasado (salvo por el parón de Lendakaris), están éste y va la vajilla de porcelana a que el año que viene cogerán la furgoneta con la misma dirección.

   El tercer bloque lo conforman Envidia Kotxina, Non Servium y Talco… son los elegidos de este año. La despedida de los primeros los ha colocado en todas las listas. El año pasado apenas tuvieron presencia, pero en 2016 dicen adiós una y otra vez. Talco haría bien de alquilarse un apartamento en la península, porque el erasmus puede alargarse. Y por último, Non Servium, la rara avis. Se lo han ganado a pulso, ya que su éxito los avala (Kop les sigue de cerca). El tercer grupo es una buena noticia, pero se nos vuelve en contra en el momento en que tods los eventos cuenatan con ellos; se pierde así el factor carisma.

   Los grandes son los grandes, y eso no se cambiará ni otra mayoría absoluta del PP, pero algo va mal cuando los festivales con más posibilidades caminan con el mismo pie: que los de arriba coincidan podría ser entendible (son los que arrastran a la masa), que los del medio sean los mismos ya chirría, pero que además las innovaciones vayan por el mismo camino…

¿Y los grupos del medio?

   El efecto espejo que se produce en las baldas de arriba se torna diferencia en las de abajo. Sí, rondan por ahí los omnipresentes Zoo y Los Chikos del Maiz, pero no con tanta intensidad como en 2015 (en ello también encontramos una prueba de que todos los festivales cambian en el mismo sentido). Tampoco vemos una presencia aplastante de bandas como Kaótiko, El último ke zierre, Trashtucada o La gossa Sorda, acostumbradas a multiplicar festivales de música. En su lugar, tenemos bandas no tan explotadas como Konsumo respeto, Mafalda, Kop o Aspencat.

   Este análisis nos lleva una sencilla conclusión: la mejor forma de escoger un festival (en el caso de que sólo puedas asistir a uno) es poner  sobre la balanza los grupos medianos o pequeños. A fin de cuentas, son los que realmente marcan la diferencia.

La convergencia de los festivales

Festivales de musica   No quiero que una teoría lanzada a vuelapluma (no tanto) siembre el caos entre la parroquia, sobre todo porque en estos casos siempre hay un amplio margen para la presunción de inocencia. Es por ello que derivaré parte de la culpa al sistema (¡maldito capitalismo!).

   El presente -creo- es producto de una circunstancia tan coyuntural como importante. No es algo nuevo, los festivales crecen cada año y en especial los que he puesto sobre la mesa. Suman días, añaden zonas de ocio y -aquí viene el factor más importante- deben incrementar el número de bandas en cada edición. Problema. Mientras que antes ventilaban el cartel con ocho o nueve grupos (dos cabezas de cartel, cuatro grupos de tirada media y tres aspirantes), ahora la cifra asciende veinte o treinta formaciones. Es decir, los grupos grandes que antes se quedaban fuera del cartel ahora entran para completar la segunda o tercera jornada del festival. ¿Consecuencias? el presente.

   Ya sea por pirulas entre bambalinas (básicamente, apaños con discográficas), amiguismo o modas, todos los festivales están convergiendo en el mismo punto, la semejanza, una falta de relieve que les dé entidad propia. Y precisamente eso es lo que hay que trabajar, porque si el camino no se apuntala bien, tarde o temprano vendrán entidades con mayor poder adquisitivo a sacar tajada. Y ya aviso, el pastel no habrá crecido.

SABICIO

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5 comentarios el “¿Todos los festivales con el mismo cartel?

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Esta entrada fue publicada en 23/06/2016 por en Música, Opinión y etiquetada con , .
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