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Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘Por lo que pueda pasar’ [Excómunion]

La banda de rock folk Excómunion celebra diez años con un disco de estudio, Por lo que pueda pasar. Vamos al análisis.

Excomunion por lo que pueda pasar   El punk rock melódico con tintes celtas no es una mezcla que abunde en el rock estatal, por lo que siempre es reseñable una nueva obra de este estilo. En esta línea, Excómunion presenta su tercer disco de estudio, Por lo que pueda pasar (Gaser Discos). Cinco años han pasado desde su anterior obra, Con la soga al cuello. La banda de Segovia, que vuelve a los estudios Studio B y repite bajo las órdenes de Bernardo Calvo ‘Berni’, mantiene su esencia folklórica y no han perdido ni un ápice de fuerza.

   El disco abre con una pieza instrumental, De lo que era tradición; tres minutos. Y no responde a una decisión del sistema, ése que te obliga a crear una atmósfera propicia al inicio del compacto, con unos versos, con una melodía o con la mezcla de ambos recursos. Todo responde a una intención clara de ensalzar los instrumentos por encima de todo lo demás, como herramienta popular que mejor soporta el paso de tiempo y como útil para la sociedad durante siglos. La melodía es una mezcla de misticismo, aires medievales y alegría; un recorrido de lo primero a lo tercero que reflejo de la fiesta cultural que representa la música. Realmente una pieza fantástica que te pones una y otra vez. No cansa, insufla energía y se disfruta como la que más. Asimismo, cuenta con la colaboración de Cristina Ortíz a la flauta travesera y con Geni Uñón a la percusión y efectos sonoros.

   Tras el primer corte, Los buenos tiempos. Sorprende que después de una instrumental sutil y elegante se den al rock granuja, pero es una de las señas de identidad de la banda, la posibilidad de moverse por todo el abanico de estilos. El equilibrio lo consigue gracias a la presencia de un violín que endulza la partitura, aunque la esencia venga marcada por la batería y las guitarras. El fraseo resulta un tanto apurado y se echa en falta algo de armonía en la voz, pero no es un problema pasadas unas escuchas. Por su parte, el estribillo remonta y lleva el corte a lo que es, un reconocimiento a la música y un homenaje nostálgico a quienes dejaron la profesión en favor de una vida más sencilla.

Excómunion banda

Fran, Ferny, Juanko, Ángel y Miguel // FOTO: Excómunion

Las olas del mar nos llevan al tercer corte, Por lo que pueda pasar. Le sigue un acústico breve que marca el in crescendo de la canción y que nos lleva a un final arriba. En sí, una representación de viaje por el que nos lleva el grupo: de la calma al más absoluto y desalentador caos. La batería golpea rápido y las cuerdas le van a la zaga -mucho más de lo que cabría esperar de un grupo folk-, pero lo que realmente le da un tono especial, de herida punzante que se dilata en el tiempo, es el violín. Los fragmentos en que éste se desenvuelve con soltura resultan tan sugerentes como evocadores. La pista da nombre al disco e inspira la ilustración de la portada (María Picassó). En ella, un emigrante atraviesa un desierto lleno de concertinas. Cabe señalar que tiene como referencia y punto de partida el salto de Hans Conrad Schumann.

   El compacto continúa con Fueron, somos, serán, el single. Un gran tema, tal vez el que mejor combina la melodía y la labor de Ángel Galindo al micrófono. El cantante dota de carisma al corte consiguiendo la máxima expresión melódica; se nota sobre todo cuando llegamos al estribillo, donde Excómunion se sirve de coros para dar salida a una de las partes más sobresalientes de Por lo que pueda pasar. La banda logra encajar todas las piezas que en otros cortes no terminan de alcanzar el engranaje perfecto. Nos encontramos ante una melodía que carga con todos los trastos desde el inicio, que ofrece momentos reposados pero que gana solidez y poder en los fragmentos alegres y épicos. La palabra que mejor define el contenido del tema es “memoria”. Excómunion traza una línea combativa que va del pasado al presente, y desde ese punto, al futuro. Tres generaciones. Una vez fijados en él, vuelve atrás en busca de ideales y motivos. Cuatro minutos y medio que marcan una diferencia notable.

Excomunion logo   El violín vuelve para introducir, con mucho gusto, Esta noche no. Durante unos segundos nos sumergimos en un mundo onírico y fantástico; se nos hace la boca agua por lo que vendrá. Con la entrada del cantante, el corte se torna hosco y la partitura ronda las lindes del punk rock, en la que no faltará el doble bombo y unas guitarras duras. La mezcla es extraña, aunque encaja. Aun así, el violín se mantiene por encima del resto. El fraseo, algo vacilante, nos acerca a la mezquindad de la explotación sexual. El verso expone las tropelías del negocio en cuestión mientras que el estribillo se presenta como un oasis personal, la excepción para disfrutar alejada de la tónica general.

   El día de la ignominia, pista número seis, nos recibe a caballo entre el hard rock y el heavy. Excómunion mete peso en los instrumentos, que no en la voz. En algunos puntos del corte, ágiles y directos, la dupla música-voz tira de plantilla; en otras partes, no tan livianas, se añade una segunda voz. Tirando un poco del hilo, hubiese estado bien experimentar con un tono más desafiante y barroco. En este caso, el violín simplemente acompaña, no destaca demasiado, sino que guía. La canción mantiene un perfil alto e incrementa la intensidad hacia el final, algo que transmite el sentimiento de impotencia, así como el de aceptar el enfrentamiento. En cuanto al contenido, trata del “derecho al pataleo”, del que se extrae una alusión a la ley mordaza. Asimismo, el texto es una adaptación del poema de Carlos Serrano Hermo, de su libro Rasgos (2013). El poeta, además, presta su voz para los versos finales.

   Finalmente, la lenta, Treinta años. Roza los siete minutos. La formación segoviana decide cerrar el compacto lejos del combate cuerpo a cuerpo, lejos de la crítica sociopolítica y lejos de las desigualdades. Asistimos al encuentro, treinta años después, de un hijo con su madre biológica; una reunión cargada de ilusión (algo de rencor hacia terceros también hay) que pone de relieve el gran número de casos de niños robados en el país. La banda dictamina ponerse tierna y sentimental para rematar Por lo que pueda pasar. Es decir, el quinteto no echa mano de la rama dura, sino que fluye una melodía dulce y ligeramente triste. Intensa, pero taciturna. Esto es, da cobijo a las “heridas” y al “corazón”.

   Excómunion celebra su diez años de vida con un compacto parido gracias a los seguidores de la banda, a través de un crowdfunding, y cabe reconocer que la formación ha devuelto con creces cada euro recogido. Por lo que pueda pasar tiene momentos para dejarse llevar por las sorprendentes melodías y momentos para apretar los dientes y reflexionar, y los siete cortes, bastante largos por cierto, se despliegan a medida que pasan los minutos e infunden energía cual estandarte de batallón en la vanguardia. Un buen disco, pero sobre todo cuando nos adentramos en la vertiente más melódica.

Por lo que pueda pasar (2016)Excomunion Por lo que pueda pasar descargar

  1. De lo que era tradición
  2. Los buenos tiempos
  3. Por lo que pueda pasar
  4. Fueron, somos, serán
  5. Esta noche no
  6. El día de la ignominia
  7. Treinta años

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SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 18/08/2016 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , , .
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