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Crítica ‘A medio camino’ [Lülu]

Lülu, ex Forraje, tiene nuevo proyecto y EP en la calle, A medio camino. Cinco canciones en total. ¿Qué ofrece en su nueva andadura?

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   Forraje firmó cinco discos durante la década y media que estuvo en activo. En 2015 decidió poner fin al conjunto, pero la cabeza visible del grupo, Antonio Suárez ‘Lülu’, no pareció quedar saciado de música. Quería más y mejor, así que armó el petate y se fue a la capital. Allí dio forma a un nuevo proyecto, Lülu. Sí, con su nombre y su imagen. Él en estado puro. Abrió un crowdfunding (superado holgadamente) y ahora, un año después, sale a la calle su EP, A medio camino. Un trabajo grabado y mezclado en El Tercero Studios de Benicarló por Carlos Manzanares, también encargado de la producción, los arreglos, el saxo, el teclado y los coros.

   La primera canción de A medio camino, Al anochecer, no supone un cambio drástico respecto a Forraje, simplemente un paso más, tal vez hacia lo que representa Fito. Sin embargo, sí recoge lo mejor de Lülu. Cabe reconocer que el gallego posee una capacidad innata para hacer las cosas suyas y uno de los tonos vocales más atractivos del panorama estatal: ronco, desgastado y cálido; ideal para ese género intermedio que pretende practicar, entre el rocanrol y la canción de autor.

   Al anochecer presenta una melodía ágil, la más animada del disco, y no sólo por su afán roquero, sino por la incursión del saxo, una pieza diferente a lo que ofrece la amplia selva del rocanrol y que Lülu ya barajaba incluir antes de que el proyecto tomara forma. La pista viste a la perfección una noche de rock de la misma manera que plisa una velada acústica. Nos habla del amor distraído, es decir, de la amistad. O mejor dicho, de la unión casual de dos semejantes: aburridos, hastiados y faltos de compañía. Y lo que surja.

   Vamos de arriba abajo, porque el segundo corte, Dentro de tu cama, es una balada estándar. Nos encontramos ante la otra cara de la luna. Tiene hechuras de concierto acústico, cien por cien. Y depende de cómo te la tomes, resulta  hasta demasiado íntima para un concierto con público. Transcurre lenta, recorriendo todos los recovecos del rigor vocal de Lülu. Por si fuera poco, la canción está compuesta en un pacto a fuego candente con la tristeza y la nostalgia. Ese violín…Se nota también en el fraseo y en el solo central, que preside la pista como buen padre de familia patriarcal. Las cuerdas se afilan a base de bien. En cuanto al contenido, una ruptura con todos los males posibles a flor de piel.

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Lülu recibió el apoyo de los compañeros de profesión

   En el centro del EP tenemos Sueños lúcidos. Mantiene el tono del primer corte. Llegados a este punto (son pocas canciones, pero hay que lanzarse), refrendamos las dos líneas de acción. Ahora bien, la pregunta es: ¿Qué camino tomará el ex Forraje? Vale que sus planes pasan por adaptarse a las circunstancias en la medida de lo posible, pero vivimos en una sociedad polarizada, y tarde o temprano la pelota debe caer hacia un lado de la cancha. Se admiten apuestas.

Sueños lúcidos se muestra sencilla; es una de esas típicas pistas que apuntala bien un disco, pero que encandila a nadie en especial. Tal vez tenga algo que ver sus escasos dos minutos y medio. Lülu nos acerca de nuevo a su faceta más romántica, el sueño de una noche de verano (¿primavera?) que dura en la memoria. Tal vez lo más llamativo sea la presencia del Hammond, que le da un toque rústico.

   Lejos del mar, el paso previo al final, es la más desnuda conceptualmente, y en esta línea va el inicio con la guitarra clásica. Tras medio minuto, entra la voz; y en medio minuto más, los acompañamientos. Desde ese momento y hasta el final mantiene un ritmo contenido, excesivamente regular. Incluso el estribillo aguanta compungido. En este caso, la canción gira entorno al deseo, y de regalo, una relación sexual blanca blanca.

   El EP cierra con Piel con piel, un dúo entre el vocalista y el piano (Josep Lanan). La melodía sugiere y acompaña el buen fraseo del cantante. Quizá hubiese estado atinado un coro femenino que marcara el contraste. Lülu muestra su mejor ejercicio lírico del compacto, el enésimo ejercicio amoroso.

   Lülu ha cambiado de aires, pero sus formas se mantienen intactas. A medio camino es eso, un trabajo que se debate entre un estilo y otro, ambos absolutamente combinables: la energía del eléctrico y la pausa del desenchufado. Asimismo, el álbum luce agradable y da múltiples pistas de lo que vendrá en las futuras entregas (hasta completar la trilogía). Ahora bien, aunque este trabajo sea una buena piedra de toque, se queda algo corto, y no tanto por la faceta instrumental como por la lírica. Encontramos un exceso de clichés románticos (que si el amor fugaz, que si el sexo de una noche, que si poemas) que lastran el resultado. Y es que tanto amor deja una sensación de déjà vu agridulce. Si Lülu quiere jugar con los grandes, debe arriesgar más.

A medio camino (2016)

  1. Al anochecer
  2. Dentro de tu cama
  3. Sueños lúcidos
  4. Lejos del mar
  5. Piel con piel

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SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 29/09/2016 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , .
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