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Crítica ‘Boomerang’ [Frenetik]

Frenetik tiene nuevo disco en la calle, Boomerang. El grupo se afianza como la banda de punk rock con más proyección del estado. Pura brea.

Frenetik - Boomerang CriticaFrenetik lo tiene todo para triunfar en el rock (ya se sabe: gustar a un grupo generoso de gente, estar en todos los festivales y que reconozcan tu obra). La banda sacó Guillotina en 2015, una auténtica pasada de álbum, y ahora vuelven con otra perlita marca de la casa, Boomerang. El compacto, producto de un exitoso crowdfunding, contiene diez cortes y ha sido grabado en los Itxura Estudioak de Alsasua (Navarra) y masterizado por Jonan Ordorika en los estudios Mamia. En guarismos, treinta minutos; en esencia, punk rock imprescindible.

Boomerang abre con el bajo, Fonta (cantante) y los coros. De nombre, Comunicación incomunicante. Tal vez los versos no sean excelentes (los dos últimos sí parecen interesantes) por el regusto cacofónico que dejan, pero las formas en semiacústico no desmerecen; son diferentes a lo que se ve en el punk rock. Tras esta especie de intro, de veinte segundos, las guitarras y la batería entran con fuerza, y ahí es donde brota la sangre de la formación de Agurain; la cosa crece. Porque durante tres minutos asistimos a una montaña rusa de punk rock. Sí, el palo curvo ha salido con fuerza. Por su parte, ya lo demostró en anteriores bandas y en la ópera prima de Frenetik, Fonta es un vocalista sobresaliente. Aquí, una vez más, lo refrenda, desde la primera acometida. El primer corte es un golpe a los medios de comunicación, no sólo por desinformar, sino por idiotizar y venderse al mejor postor. Ah, también podemos disfrutar de una rana. Boomerang empieza fuerte, siguiendo los pasos de Guillotina.

Soy así apuesta por una línea más melódica. Es decir, no se sustenta en la dureza de la distorsión; al contrario, viste la letra, y también el estribillo, de cierto aire buenista e incluso alegre. A esto ayuda la incorporación desde la segunda fila de Olatz Salvador (Skaiketan), que si bien no tiene un tono muy fino, sí aporta armonía. Fonta y ella apañan un tema bilingüe: euskera y español. Desde el mismo se unen a los colectivos y referentes que conforman las minorías y los agrupan bajo el lema “ser o no ser es la cuestión”. Homosexuales, tatuados, rebeldes, antifascistas… todos caben en una canción que, aunque sólo sea por el contenido, se le augura un largo recorrido.

Frenetik banda

Eneko Larrañaga, Fonta y Gorka Bravo // FOTO: Frenetik

Frenetik se pone serio (no es que antes no lo estuviese) para llevar a buen puerto una de las composiciones más “personales” de Boomerang, Fin de partida. Una “balada triste” de mechero en mano nivel gourmet. El grupo reflexiona sobre la pérdida, sobre el aprendizaje y sobre la impotencia de ver desde la etérea distancia. La pieza nace del ímpetu del vocalista y transcurre por la fina línea del caos instrumental, algo que le sienta francamente bien. El corte consigue en sus puntos álgidos la profundidad suficiente como para completar un sentido homenaje. Porque “la muerte nos iguala a todos”, pero no así la forma de vivirla. Por ello, es más que interesante la letra, plagada de agradecimientos, lecciones y reconocimiento a una figura paterna.

Y de ahí saltamos a Ilusión óptica. Frenetik guarda el traje de la nostalgia en la percha de madera y se pone el uniforme de crítica. Para ello, cuenta con Pablo, de Desakato, que inicia la canción; con los instrumentos acompañando pero con espacio suficiente para brillar. El tema es contundente, rápido y directo. En sí, otras de las grandes pistas del compacto. Podríamos añadir que consigue extraer el mejor punk rock del Pablo (que con el tiempo se ha ido difuminando). Además, el corte gana a medida que cae el fraseo, en tres fases: Pablo, Fonta y ambos pertrechados en los coros. La ausencia de Pepo le podría restar dureza, pero la dupla con Fonta le otorga una suciedad fantástica. La pista trata sobre el engaño que nos rodea: desde la corrupción a la falta de información. La situación es tal que cuesta saber si todo es real o una ficción.

El corte número cinco, Nada, empieza en plan cherokee, bastante tribal. Sin embargo, el sambito echa el freno pronto. Quizá el verso no tenga tanta carga melódica como pistas anteriores, pero sí el estribillo, donde se apuesta 100% por ello. Nada destaca por las guitarras, que en todo momento se encuentran presentes de forma ostentosa. Tema un poco hosco y oscuro, sin la cercanía del resto. La banda vuelve a echar mano del discurso político.

Frenetik logoComo sucedió en el trabajo anterior, Frenetik hace un alegato en favor del euskera, y en este caso lo encontramos pasado el ecuador del álbum: Pantailen atzeko zelatariak. En ella encontramos la tercera colaboración, Pello Reparaz, de Vendetta. Los tres minutos de canción son ágiles, lo que puede ser un arma de doble filo: o muy liviana para los ajenos a la lengua o, por el contrario, aprehensible para estos. Por aproximar su sonido a algo, estaríamos hablando de una melodía cercana al punk rock americano. Nos habla del control al que vive sometido el ciudadano del primer mundo, en el que cualquier herramienta es absorbida y asimilada. Premisa bastante distópica.

Testigos de la guerra es una canción que pese a mantenerse dentro del género del punk rock, ofrece algo diferente. Y es que podemos dividir la melodía en dos bloques: uno inicial donde domina la cadencia del bajo; y otro en el que la pieza poco menos que se vuelve bailable. ¿Música disco? Esta extrañeza se atenúa cuando se establece el contraste entre fondo y forma. Baile y Guerra civil, concretamente atendiendo a los cientos de cuerpos enterrados en cunetas… eso sí es arriesgar. Ahora bien, no queda otra que felicitar a la banda, porque salen vencedores. El resultado es muy bueno.

Cerca del final tenemos Marionetas, una de las pistas más arriesgadas del disco (a la hora de la verdad, pocos se atreven a señalar a nadie). Frenetik dispara contra las bandas tributo. Las deja de vuelta y media: desde acusarlas de cuentistas hasta echarles en cara el querer llenarse los bolsillos, pasando por tildar a los músicos que las integran de vulgares títeres. Un tema cargado de mala leche. Frases como “quiero ser como aquel” parecen inofensivas, pero dan donde más duele. Por su parte, la melodía es muy cañera y no da tregua. Los coros le dan empaque: dosificados y sin excesos. El tema tiene muchos números para convertirse en un referente para los devotos del género.

La penúltima canción de Boomerang, Amenaza, se mantiene en los márgenes de la crítica social, en la frontera con la idiosincrasia del ser humano. Es la más corta del disco y tiene un corte muy rockero y un bajo muy punk. Frenetik propone que combatas el miedo “para poder gritar”, ser tú mismo y “luchar”. Y es que la verdadera amenzar está en los límites que establece uno mismo. Ironía dirán unos; “fenómenos paranormales”, dice el grupo.

Boomerang cierra con Women are the revolution. Para empezar, llama la atención el toque country rock que nos regala al principio, con chasquido de dedos incluido; también sorprende su estribillo en inglés, no se sabe si por una intención globalizadora o por darle mayor fuerza; y, finalmente, extraña su posición, última. Y es que se le presupone un gran peso, pues viene abanderada por la figura de la mujer, como bien muestra la portada, y sorprende que quede relegada al final. Es un corte de melodía un tanto pausada, con arranques enérgicos y tiempo para el solo en el centro de la pieza. No es el mejor tema del compacto, pero sí un cierre ligero. La pista en cuestión nos habla de la liberación de la mujer, lo que representa los “cimientos de una revolución”.

Esta crítica acaba como empezó, poniendo en valor a Frenetik. Lo hice cuando sacó Guillotina y lo vuelvo a hacer con Boomerang. Ambos me parecen tremendos. De primero te puedes quedar un puñado de temas, y de este segundo tres cuartos de lo mismo. De uno a otro hay un ligero cambio de sonido, se ha perdido -por desgracia- algo de potencia en los instrumentos, sobre todo en la batería, perdiendo cierta originalidad y algo de locura, pero bueno, el proyecto todavía está buscando la forma definitiva. Se como sea, canciones como Soy así, Fin de partida, Ilusión óptica, Testigos de la guerra y Marionetas (medio disco) son temazos, para todos y para cualquier hora. Las canciones de Boomerang han llegado para quedarse y reventarlo todo. Y el grupo también.

Boomerang (2016)Frenetik - Boomerang descargar musica

  1. Comunicación incomunicante
  2. Soy así
  3. Fin de partida
  4. Ilusión óptica
  5. Nada
  6. Pantailen atzeko zelatariak
  7. Testigos de la guerra
  8. Marionetas
  9. Amenaza
  10. Women are the revolution
SABICIO

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Esta entrada fue publicada el 18/05/2017 por en Música, Reseña/Crítica.
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