ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘Que parezca una democracia’ [Último Rekurso]

Último Rekurso publica su segundo disco, Que parezca una democracia. Buscan su sonido, y poco a poco lo consiguen.

Ultimo Rekurso-Que parezca una democracia   Último Rekurso está a punto de cumplir un lustro como banda y recientemente ha colocado la segunda piedra de su carrera, algo necesario a estas alturas de la película. Acaba de publicar su segundo trabajo de estudio, Que parezca una democracia. El disco suma alrededor de treinta minutos y establece la dirección de la banda de cara al futuro: conjugar el punk rock melódico y la potencia del hardcore. Vamos, hardcore melódico. El álbum ha sido producido por Txosse Ruiz en los estudios Wheel Sound de Cerdanyola del Valles.

   El disco abre con Que parezca una democracia. Además de dar nombre al compacto, es una de las mejores canciones del disco, o por lo menos la que más fácil entrará al gran público. La banda no se centra en meter zapatilla a los instrumentos y que el cantante salga como pueda del atolladero. Al contrario. Se opta por enriquecer la melodía y, sobre todo, dar prestancia al factor vocal . Forzando algún verso que otro, el tema cuaja a la perfección hasta llegar al estribillo. Éste se configura como unas de las mejores fichas del disco. Nos encontramos en plena tendencia del punk rock actual: endurecer las guitarras y echar el resto por una batería con mucho cuerpo. Así, asistimos a un punk americano con constantes cambios de ritmo, llevándonos incluso a iniciar un estribillo a balón parado. El título es bastante ilustrativo, especialmente si consigues darle el contexto apropiado. Sin duda, la candidata a cerrar el setlist del directo.

   De ahí saltamos a Corazón ákrata. Se mantiene el sonido y el estilo. Y una vez más, destacan las voces. El trabajo de Sergi es notable. En más de una ocasión, y de dos, muestra los diferentes recursos (chiste) con que cuenta. De este modo, se erige en el centro de la pista. Por lo demás, interesante inicio: rápido, de verso corto y bajo en ristre. El corte muestra ese corazón del que habla, pues deja entrever un sentimiento que va más allá de la melodía y la letra. Ácrata: Perteneciente o relativo a la acracia. Acracia: Doctrina que propugna la supresión de toda autoridad. Este individuo en cuestión también tiene corazón, pero no se lo presta a cualquiera. La pista roza lo sentimental, un ejercicio  complicado pero con un resultado muy bueno.

Ultimo Rekurso-Banda

Alejandro, Sergi, Valera, Jordi y Patan // FOTO: La hormigonera

   El tercer input que recibimos se llama Borregos voluntarios. Es un clic en Que parezca una democracia. Tenemos un minuto donde Último Rekurso bebe del street punk. En el corte destacan los coros, que aparecen como contramelodía. Es un ataque contra los medios, que prodigan la información; y contra los consumidores, que atienden a ella. Le sigue Amordazados. El corte es una mezcla de todo lo anterior, aunque el resultado no es tan fresco. Y es que la pista, dedicada a la Ley mordaza, entronca con las formas del primer álbum, Nos vemos en el infierno, mucho más áspero. Gustará a los amantes del pogo. Eso sí, aquí Último Rekurso interpreta un pseudorap con base guitarrera. Extraño que la banda no haya recurrido al scratch.

   El ecuador del disco lo cruzamos con Sangre podrida. Con ella hacemos un segundo clic y cambiamos de lado. Y en el lado de allá todo es más oscuro. El factor melódico no es tan primordial y la rabia suma enteros. La voz de Sergi, que antes apostaba por registros más ligeros, se torna bronca, llegando incluso a palos metaleros o hardcore. Cabe señalar que este tema es muy parecido a Nada que perder, del primer disco. Eso sí, ésta es la hermana mayor, pues se nota en todo: en el ritmo, en los acabados y en la producción. Como mucho se echan de menos los coros en -por qué no decirlo- un gran estribillo. Gracias a él, la canción adquiere presencia y crece con cada escucha. El tema, por su parte, mezcla la muerte, el recuerdo y la locura. Tema nihilista que nos deja en el corte seis.

Ultimo rekurso Komino

Komino sustituye a Valera a la guitarra // FOTO: Komino

   Andrea no abandona la brusquedad y, como si se hubiese abierto el tarro del hardcore, va dando bandazos entre la batería, la distorsión y un bajo constante. De vez en cuando, unos coros ligeramente apagados. Todo para confeccionar una pista algo deslavazada y que pierde la partida ante sus compañeras de viaje. Hay intensidad, y sólo cesa para iniciar el in crescendo que pone fin al corte. Con nombre de mujer, es un canto a la libertad por el camino difícil, el del sufrimiento: “El de preguntas sin respuesta”. Muy parecida es Kondenados. Asistimos a la misma batería, rápida y contundente. Tal vez no suene tan caótica, además de que dispensa unos coros bien encajados. Son tres minutos de fuerza destinados a transmitir el mensaje de “todos estamos condenados”, por lo que tenemos que luchar.

   Que parezca una democracia es corto, pero da para colaboraciones. En este caso, Hijos de la oscuridad tiene a Podri de Rat-Zinger. Porque si la cosa va de ponerse sucio, pues habrá que tirarse a la ciénaga y embarrarse. En consecuencia, todo lo planteado en las tres últimas pista se eleva a la enésima potencia: las guitarras no paran, la batería machaca los parches y las dos voces mutan -la de Sergi especialmente- en algo descarado y vil. Canción bastarda para quemar ciudades y enardecer a los hijos del infierno. Música y carretera.

   El compacto se despide con invitación por partida doble. The guarner civil cuenta con Mena de Manifa y Núria Pino de Deskartats. El primero imprime agilidad y resta peso al último tramo; la segunda suma da dulzura y añade un registro nuevo. Nos quedamos con ganas de escuchar la voz femenina en plan desaforado. El corte apareció en plena revuelta catalana, y narra un episodio de la misma con ironía y humor. Es un cierre que, además de venir genial al directo, enlaza en las formas con el principio.

   Último Rekurso tenía el mismo problema que todos los grupos con un disco, la falta de un segundo y un tercero para darle entidad al proyecto. Con Que parezca una democracia unos de los problemas se solventa, ya que sin demasiado esfuerzo se pueden encontrar cuatro o cinco canciones para vestir francamente bien los bolos. Parece que la banda se encuentra cómoda en esa frontera de estilos entre el punk rock agradecido y el hardcore potente, y este disco es una muestra clara. Aun así, da la sensación de que el grupo todavía tiene camino por recorrer.

Que parezca una democracia (2018)

  1. Que parezca una democracia
  2. Corazón ákrata
  3. Borregos voluntarios
  4. Amordazados
  5. Sangre podrida
  6. Andrea
  7. Kondenados
  8. Hijos de la oscuridad
  9. The guarner civil
SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 29/03/2018 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , .
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