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Crítica ‘Las leyes de su jauría’ [Ekko]

Ekko se asienta en el rock unbano con su segundo disco de estudio, Las leyes de su jauría.

Ekko - Las leyes de su jauria   Ekko se encuentra en uno de los momentos más importantes –si no el más– de la carrera de un grupo, grabar un segundo disco. La encrucijada todavía es más significativa para la banda catalana después de presentar Año cero, ópera prima con la que dejó un gran sabor de boca. El segundo álbum del quinteto de Vic (Barcelona) se titula Las leyes de su jauría (Rock Estatal Redords) y ha sido grabado y mezclado en Sputnik Recording Studio, y masterizado en Cat Mastering (Tarragona) por Juanjo Muñoz. El grupo sigue con el rock urbano, pero se han limado los recursos disponibles.

   El primer tema, La espiral, juega con las armas habituales del rock urbano más romántico, pero –afortunadamente– sin llegar a resultar empalagoso. Dentro del estilo al que hacemos referencia, esta primera pista no destaca, pero no por ello deja de ser apreciable, pues vale la pena por las líneas de guitarra y el riff inicial. En un primer vistazo, vemos que el vocalista sigue mostrando su mejor cara, aunque su valía viene acompañada por unos instrumentos bien engarzados. La lírica, foco importante del proyecto, añade un punto profundo y magnético para quienes gusten de recuerdos tristes, fracasos y reflexión. Todo, pasado por el tamiz del amor.

   Con un inicio que se modula en lo instrumental entra Dame tiempo. Es agradecida, aunque no termina de explotar todo lo que atesora Ekko. De las once pistas que componen Las leyes de su jauría, podría representar -por contraste- a las que en Año cero sonaban más pop, aunque bien es cierto que esa faceta ha quedado bastante soterrada en este nuevo trabajo. Aun así, consigue un estribillo muy funcional, donde se lleva la metafórica línea curva hacia aquello que no termina de cicatrizar y se repite. De ahí saltamos a El son de la lógica y el corazón. Aquí la lírica pasa a un segundo plano, ya que la vertiente instrumental adquiere mayor fortaleza gracias al trabajo de estudio. Muy probablemente sea el primer tema que caiga del repertorio en el futuro (suponiendo que entre), ya que pierde la batalla con sus compañeras de viaje. La letra deja entrever los cambios en la vida que llevan al encuentro entre lo que sabes que debe ser y lo que no quieres que sea.

Ekko - Las leyes de su jauria banda

David, Jordi Font, Marc Vilanova, Marc Ramon, Marc Canamasas y Mark O’Reims // FOTO: Mar Martínez

   Tres temas sirven para ver claramente que Ekko ha ganado contundencia, en todo: los instrumentos rasgan y golpean fuerte, y el cantante se muestra férreo en su posición. Las leyes de su jauría es mucho más sólido que su hermano mayor, y en consecuencia, el grupo eleva su candidatura preferente dentro del género.

   La pista cuatro inicia el núcleo duro del álbum, el corazón, el legado de Ekko. Cuatro cortes imprescindibles de este Las leyes de su jauría. Cenizas nos mete de lleno en el rocanrol más vivido: sí, romántico; y sí, nos recuerda a La Fuga y coetáneos, pero vaya si funciona. Y no sólo el estribillo. No es punk, pero tenemos constantes cambios de ritmo; no es pop, pero nos requiere rápido; y no es metal, pero el trato de los instrumentos no desmerece en absoluto. El global consigue transmitir tristeza -y agonía en el solo- a la vez que rabia, y sobre todo esa idea de escombro, de lo que queda cuando las cosas importantes llegan a su fin.

Ekko - Las leyes de su jauria logo   De ahí saltamos a Luna de octubre, la piedra angular del disco, el capitán del equipo en la sombra. Y además tiene a Vito de Sínkope, lo que asegura calidad. Los mimbres son semejantes a los del corte anterior, Es decir, el ritmo es intenso y baja cuando debe para subir y estampar un recorrido lleno de matices. Asimismo, un cantante y otro, Marc y Vito, se reparten a la perfección el material: “Puñados de nada me apartan de ti”, dice el primero; “Mi alas están pegadas de no consumir”, afirma el segundo. Cada uno se aproxima con el registro que mejor domina. Y ya sabemos que ambos tienen “cicatrices que no se cierran”, y bien queda refrendado en el estribillo. La canción nos acerca al sufrimiento, pero la química entre los dos cantantes es tal que al escucharla apenas se repara en toda la letra, uno se ve golpeado por flashes lanzados a modo de anzuelo: “Como voy a vivir un segundo con este escozor”, “Hoy merece la pena escribir una puta canción”, “La quimera que llevas buscando toda una vida está podrida y herida en la frase quiero ser feliz”… No cerrará los conciertos porque supone dejar la cosa demasiado arriba, y eso es cruel y no conviene.

   Le sigue el single (con videoclip), Resurgir, que rompe con el tono romántico o dulce de Las leyes de la jauría. Ekko aborda la violencia de género. La canción mide adecuadamente la fina línea que separa lo rockero y lo comercial (en el buen sentido), por lo que resulta en un tema altamente aprehensible. Aun así, destaca por el inicio pausado, en fases y con riff (socaliña: Ardid o artificio con que se saca a alguien lo que no está obligado a dar). La última pista del bloque vencedor es El teorema de la polaridad. Es la más enérgica, la más viva, y culpa de ello lo tiene ese estribillo tan ágil, sobre todo en comparación con el resto de pistas. Es sorprendente cómo se queda. Aunque por el mismo precio podemos hacer hincapié en la forma de enlazar bajo, guitarra y batería. La misma dicotomía que presentada antes entre el corazón y el cerebro la tenemos aquí en forma de imán, porque lo mismo que atrae, también repele.

Ekko - Las leyes de su jauría gira

Gira de Ekko prevista para 2018

   El tramo final lo encaran Batallas perdidas y Naufrago del tiempo. Son temas bien construidos, con bastantes florituras en todos los aspectos: arranques particulares que incurren en el riff, la declamación y el efecto sonoro. Algo parecidas a Resurgir. Sin embargo, Batallas perdidas goza de un final cargado de potencia, mientras que Naufrago del tiempo apuesta por un cuerpo crudo y áspero. También se diferencian en el estribillo. El de la segunda es ostensiblemente más sentido (la fuerza reside en el tercer verso de cada cuarteto). Respecto al contenido, una nos habla de lo que enriquecen la derrotas y la otra sobre que ésta no deja de ser eso, una lacra que vivir en bucle.

   Todo disco de rocanrol tiene, al menos, una balada. Entre tanta metáfora y sentimiento a flor de piel, no es de extrañar el descenso a lo más íntimo. En este caso, y a un paso del final, tenemos Las leyes de su jauría, que cumple ese papel y da nombre al compacto. Es la lenta. Pero no es una lenta al uso, sino que Ekko la ha vestido de gala, pues cuenta con un bello cello y un acabado orquestal. Esto le da porte y un matiz elegante fuera de toda duda. Sorprende que una balada se posicione como el punto de partida de un álbum de este tipo, pero visto el resultado (también en cuanto a la lírica), la excepción merece la pena. ¿La vida es lucha? ¿Hay bandos?

   Para no despedir el disco abajo, finalmente tenemos Como una brisa, con unos instrumentos duros y hechuras entre el metal y el stoner. Eso sí, manteniéndose en la esfera del rocanrol, en el sonido característico del grupo. A lo largo de ella, la figura de la musa sobrevuela el tema.

   Ekko ha crecido. En Las leyes de su jauría tenemos un producto con muchos paisajes ya pintados, como ese callejón sin salida en que parece que se ha convertido el recuerdo, el corazón y el deseo, que itera en aquello inacabado que se repite se sueña y se recuerda, pero también es un trabajo que entra estupendamente, hecho con mucho carisma y con piezas absolutamente notables. La banda tenía un gran escollo que superar, y lo ha hecho holgadamente. Con dos muy buenos trabajos, Ekko está en disposición de coger el relevo de un rocanrol con bandas ya en horas bajas o, en su defecto, alcanzando –y alargando– su ocaso.

Las leyes de su jauría (2017)

  1. La espiral
  2. Dame tiempo
  3. El son de la lógica y el corazón
  4. Cenizas
  5. Luna de octubre
  6. Resurgir
  7. El teorema de la polaridad
  8. Batallas perdidas
  9. Naufrago del tiempo
  10. Las leyes de su jauría
  11. Como una brisa

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SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 03/05/2018 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , .
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