ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

El primer A cop de rock apuesta por grupos diferentes

La primera edición del festival A cop de rock muestra luces y sombras, pero destaca por ofrecer un cartel diferente.

A-cop-de-rockSeptiembre de 2017, entre un halo de misterio se presentaba un nuevo festival, el A cop de rock. Localización: Tarragona, en el centro de la ciudad. Julio de 2018, se celebra el evento. Entre una fecha y otra, un goteo incesante de grupos, rebajas y horas de trabajo. Las previsiones eran una moneda lanzada al aire, tal vez con más números de cruz que de cara. Las comparaciones con otros proyectos similares, de la zona y ajenos, señalaban que el cartel no se ajustaba a los -malditos- parámetros de éxito. Aun así, se dejaba ver buen gusto y pasión por el rock. Durante dos días, se iba a concentrar un compendio de grupos de las tres ramas más difundidas del rock: punk, rock urbano y metal.

El cartel se componía de 24 bandas: 12 el viernes y 12 el sábado. Esto ya dictaba que las jornadas empezarían pronto, Y así lo hicieron. Dos de la tarde. En consecuencia, los primeros grupos no gozaron del público mínimo para crear un ambiente propicio. Con un arranque tan tempranero se generaba un problema doble: el público debía acercarse a la plaza a la hora de comer (con 30 grados en la calle) y además someterse a jornadas de quince horas. Hubiese sido mucho mejor iniciar el festival a las 18:00 horas, estableciendo una jornada más compacta y evitando parte de las horas de sol y posibles problemas laborales de los asistentes.

Una vez dentro del recinto, la temperatura tampoco fue la apropiada. La cúpula retráctil del TAP se mantuvo gran parte del tiempo cerrada, por lo que el calor se apoderó del lugar. Este inconveniente, que motivó las quejas de los asistentes, se arregló el sábado con el aire acondicionado. No así las limitaciones a la hora de salir y entrar. Pasadas las 21:00, sólo podían entrar aquellos que lo hacían por primera vez. No hubo concesión para cenar y mucho menos para veganos, celíacos y demás.

Respecto a la selección de grupos, va mucho por barrios, pero permitió disfrutar de las actuaciones de bandas que no acostumbran a tener espacio en eventos de este tipo, y eso es muy muy de agradecer. La rutina imperante de programar una y otra vez el mismo cartel convierte al A cop de rock en un soplo de aire fresco, en una salida de escape para quienes buscan algo diferente.

Los destacados del A cop de rock

En un festival repleto de grandes nombres, ya se sabe quiénes van a triunfar, aquellos que más gente mueven, los cabezas de cartel. Sin embargo, en unas jornadas ligeramente orientadas al rock urbano, el podio es una pelea abierta donde cualquiera puede tocarte la cara y dar la campanada.

A-cop-de-rock-malsujetoDurante la primera jornada, no defraudaron bandas como Extracto de lúpulo y Ekko, aunque ambas sufrieron el horario: la primera por tocar pronto y la segunda por hacerlo a última hora, con el público un tanto agotado. Junto con El malo del cuento, fueron un ejemplo de grupo local relegado a horarios de batalla. Ahora bien, hubo una formación que destacó por encima del resto, Malsujeto. La banda valenciana, que ya empieza a mostrar lo que será su próximo álbum, se mostró absolutamente sólida, dejando claro que van sobrados de tablas. La formación liderada por Taber, a quien se pudo ver entre el público el sábado, presentó un directo serio y formal, así como cargado de profundidad: un claro reflejo de lo que son sus discos de estudio. Su estilo algo distante le valió para conectar con un público poco propenso a desbarrar.

Por otro lado, podría alabar la labor de Gatillazo, pero sería hasta ofensivo. El grupo de Evaristo se encuentra, indiscutiblemente, en lo más top del punk rock, y de la misma manera que no hay sala que se le resista, tampoco hay festival que se le ponga cuesta arriba. Registró una entrada más que buena (ahí están los grupos que venden entradas) y, en hora y poco, como es habitual, partió el festival en dos.

La segunda jornada también tuvo dos nombres destacados: Manifa y Sínkope. El primer grupo, con Mena al frente, apenas notó la etiqueta de “cinco de la tarde”. Si Evaristo rompía el festival en dos el viernes, el cantante de Manifa lo redujo a cachitos el sábado. Con su espectáculo, que en ningún momento se reduce a cantar, creó la burbuja perfecta para unas circunstancias como las del A cop de rock. Divertido, dinámico y, sobre todo, irreverente. Es el enfant terrible del punk rock, y sobre un escenario se siente como en casa. Carne de festival que poco a poco va encontrando el altavoz que merece.

A-cop-de-rock-manifa

Sínkope, por su parte, arrancó tarde por problemas de sonido, pero tras coger velocidad de crucero cuajó uno de los mejores directos que se le recuerdan por tierras catalanas. A diferencia de sus conciertos en sala, donde el setlist se resiente un poco, en festival parece una apisonadora, donde los grandes temas van cayendo uno tras otro sin compasión. En el A cop el rock hizo vibrar a unos asistentes que ya venían calentitos tras pasar por La fuga. Los de Reinosa, no tan pródigos en este tipo de actos como cabría esperar, fueron uno de los platos fuertes del día, junto con Hamlet.

A-cop-de-rock-sinkope

En esta línea de desmarcarse, logró una buena entrada Los Benito, que demuestra cómo a lo largo de los años ha conseguido afianzar a un buen número de fieles. También se puede poner en valor la labor de Mala reputación, que consiguió uno de los pocos wall of death en la rama del punk rock.

La cara y la cruz de las trompetas

A-cop-de-rock-alademoskaLas trompetas, uno de los activos que más rédito está generando en formato festival, se redujo a la mínima expresión, Mascarats, Iratxo y Alademoska. Los tres el viernes, aunque con suertes dispares. Los catalanes y el madrileño aparecieron a las 14:00 y a las 18:00 horas, respectivamente, y los valencianos pasada la media noche, a la 1:20 horas. Un estilo tan fiestero como el ska-reggae-rumba necesita gente y jaleo, y tanto en Mascarats como en Iratxo faltó algo de calor. Alademoska, por otro lado, salió beneficiado del ocaso de la jornada, ya que consiguió animar a un público que llevaba la inercia de dos bandas potentes: Gatillazo y Angelus apatrida.

La primera edición del A cop de rock se caracterizó por presentar luces y sombras, pero lo importante, la música, rindió a un gran nivel. Los factores negativos fueron coyunturales y propios de una primera edición, así que pueden pulirse de cara a una segunda convocatoria.

SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 02/08/2018 por en Crónicas, Música y etiquetada con , , .
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