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Crítica ‘Tú eres mi obsesión’ [Banda Magnética]

Banda Magnética se consolida en su estilo con su segundo disco, Tú eres mi obsesión.

Banda magnetica - Tu eres mi obsesionLa portada de Tú eres de mi obsesión, el segundo trabajo de Banda Magnética, presenta una mezcla de conceptos que incitan a romper con ansia el plástico que lo envuelve y ojear con detenimiento. Un cuerpo andrógino vestido de traje que en vez de cabeza tiene una boca de mujer abierta… estetoscopía… skai… Esto no deja de ser una alegoría de lo que se puede encontrar en su interior. El compacto ha sido grabado, mezclado y masterizado en los Estudios Chekpoint de Burgos por Félix, Chicote y Jaime.

El compacto empieza potente, a base de guitarras y algo de distorsión. Como en el primer álbum, la voz de Jaime, muy particular, apuntala el proyecto, le da identidad propia. Básicamente porque se sitúan en un puente temporal entre la Movida madrileña y el presente. Quiero más, la pista que abre Tú eres mi obsesión, se muestra intensa a la par que dinámica, e incluso deja ver un tono juguetón en la cadencia del verso, muy típico de la mítica década pretérita. Este modelo hace que la pista no necesite aferrarse al estribillo, el cual funciona a pesar de su sencillez. La lírica, cargada de lujuria, juega a enlazar metáforas y deja alguna que otra imagen curiosa: “Hazme gritar con tu tacón”.

Le sigue Me tienes miedo chaval, que guarda lo mejor en la vertiente instrumental. Principalmente porque sus dos minutos de duración albergan únicamente doce versos. En ese guarismo, además, está contabilizado el estribillo, e incluso se repite. El corte desprende desparpajo, descaro y hasta cierto punto de psicodelia, producto del paralelismo que se genera entre el tono del vocalista y los armónicos de las cuerdas. La letra, en forma de advertencia, puede adquirir tanta profundidad como uno quiera.

El salto de pista nos coloca en No son de verdad, que nos deja un par de riffs interesantes. A partir de ahí, la canción mantiene cierta monotonía, tanta que la estrofa y el verso parecen ir casi por el mismo carril. Aun así, tiene sentido, ya que la melodía se amolda a la estructura de la estrofa. El verso, en lo referente a su contenido, es sencillo e interpretable: te pueden valer tanto para catalogar a los hombres como para definir a los políticos (lo que no dice mucho de los primeros). El cenit lo encontramos en “somos demasiado idiotas, es la verdad”, que mires por donde lo mires es todo un acierto.

Banda Magnética Banda

Iñigo, Jaime y Juan // FOTO: Banda Magnética

Tú eres mi obsesión crece enormemente con el inicio de Nadie como tú. Tiene gancho, y éste se mantiene con la llegada del estribillo. Quizá sea la pista más potente del disco. Empieza con ímpetu, y lejos de calmarse, se envenena hasta contagiar la adrenalina de los instrumentos y el texto, que, pese a tener versos largos, fluye en boca de Jaime. Porque, una vez más, su tono agudo juega muy a favor. Claramente, este tema está hecho para la pista (que diferencio del vocablo directo). Hay mujeres con imán, y de ello nos habla el tema.

Con el corte número cinco, La cuerda que ata mi alma, nos metemos de lleno en el power rock, estilo que Banda Magnética domina a la perfección. Si antes hablábamos del tema con más gancho, es con permiso del estribillo que nos ocupa. No es música disco, no es ye-yé, no es punk, pero tiene algo que lo vuelve muy bailable: destila mucho carisma, es altamente atractivo. El resto de la canción destaca especialmente por un contenido y estilo copioso (con demasiados infinitivos). El grupo plantea una especie de terapia musical para olvidar “la mierda que nos rodea”. Ya vale la pena por la escena gris y adormecida que propone desde un inicio.

En el ecuador de Tú eres mi obsesión encontramos la canción que da nombre al álbum. Aquí el grupo pierde algo de agilidad y neurosis para defender la consistencia. Ello permite a Banda Magnética poner las guitarras en primer plano. La pista deviene en un corte de rock estándar que tampoco acaba de romper con el estribillo. La lírica, por su parte, entronca con el contenido de la pista cuatro. Resulta curioso que acabase como la canción emblema del compacto.

Banda Magnetica logo

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Maquillo mis heridas no deja de ser una progresión de lo propuesto en el corte anterior, pero con unas cuantas marchas más. La intensidad de la melodía, a caballo entre el in crescendo y el arranque de furia dilatado, domina los dos minutos y medio de canción. El contenido congenia una pintura llena de tragedia y venganza, desmarcándose de los mensajes de los primeros compases. Una vez llegados a este punto, da la sensación de que el disco ha cambiado de tercio por completo.

Esto también se ve en Hoy no sale el sol y Una noche. La segunda propone trazos de romanticismo amoroso bajo el paraguas del rock and roll. La primera, sin embargo, es bastante más notable. Presenta siete versos en tres minutos. La repetición es clave. El título de la pista luce claro y concreto, pero de ninguna manera da pistas de lo que encubre. Los cuatro primeros versos plantean la trágica situación, el quinto se abre a la esperanza y los dos últimos configuran el lamento. Volviendo a la escena de los ochenta, en veinte minutos Banda Magnética ha pasado de la Movida al rock radical vasco.

A escasos minutos de cerrar Tú eres mi obsesión nos topamos con Vamos para el bar. Éste es un corte diferente, pues alberga altas dosis de humor. O acidez, según se mire. Desde la vertiente conceptual, la pista tiene chispa, pero tal vez sea demasiado larga para cómo está concebida. Veintiocho versos, de los cuales doce son iguales, sin excesiva variación melódica ni twist plot son demasiados. El contenido se dosifica de manera desmesurada, y son dos o tres los hits que cuajan. Además, los últimos cuatro no sirven para acabar de romper con la tónica.

Por último, tenemos Oso chino, que recupera la agilidad de las primeras pistas, añade el humor de la parte final y lo viste todo con un bajo que no cesa en al cobertura. Para el final, Banda Magnética deja el alegato en favor de la madurez, tanto sentimental como sexual.

La segunda entrega de Banda Magnética, Tú eres mi obsesión, afianza al grupo en un estilo propio, cosa que no muchos grupos pueden decir. Asimismo, logra ofrecer un puñado de cortes que enganchan bastante, incluso tras una única escucha. Estos son los más desbocados, aquellos que desbarran en el punk y el power rock. Casualmente (o no), la disposición de los mismos los sitúa todos en la primera mitad del compacto, lo que desequilibra ligeramente el trabajo. En definitiva, tenemos una primera parte hecha para insuflar energía y una segunda configurada para desgranar con más calma.

Tú eres mi obsesión (2018)

  1. Quiero más
  2. Me tienes miedo chaval
  3. No son de verdad
  4. Nadie como tú
  5. La cuerda que ata mi alma
  6. Tú eres mi obsesión
  7. Maquillo mis heridas
  8. Hoy no sale el sol
  9. Una noche
  10. Vamos para el bar
  11. Oso chino

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SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 11/10/2018 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , .
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