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Crítica ‘La armonía del caos’ [Malsujeto]

Malsujeto vuelve a entregar otra estupenda obra a sus seguidores, La armonía del caos. Rock y armonía en estado puro.

Malsujeto - La armonia del caosMalsujeto sumaba tres discos estupendos en su carrera, y cada cual mostraba una faceta muy diferente de la banda de Buñol (Valencia). Pues bien, este año la cifra se eleva a cuatro, porque entra en escena La armonía del caos, un compacto grabado por Malsujeto, mezclado por Fernando Montesinos en los Estudios Soundluxe y masterizado por Bori Alarcón en los Estudios Montepríncipe. La banda presenta once temas excelentes que navegan en la indefinición entre el rock y el pop.

Los primeros segundos de La armonía del caos llaman la atención por entrar directamente con la música. Y es que las tres obras anteriores, Animal salvaje, Fuera de control y Paraíso infierno, empiezan con un corte de voz (preferiblemente extraído de una película) que introduce el material. Esto podría ser un síntoma de madurez, que vendría refrendado por la portada (¿un reloj de arena?); esta vez, Malsujeto ha optado por una imagen real, y no por una ilustración (tal vez sus portadas reflejan mejor que nada la evolución del grupo).

La eléctrica y el bombo de la batería dan el pistoletazo de salida a La armonía del caos, en un juego de contrarios (agudo y grave) que está presente en todo el compacto, véase, por ejemplo, el mismo título del álbum, que sigue la estela de conceptos antitéticos de Paraíso infierno. Vientos salvajes es el single, y muestra una melodía muy vivaz, lo que transmite cierta esperanza, aunque también deja un poso de tristeza y pesimismo. En ello, reconocemos perfectamente el estilo de Malsujeto. La estrofa se muestra dominada por el bajo, hasta el estribillo, donde el peso recae en un estupendo Taber, que prepara el terreno con un preestribillo minimalista. El contenido entroncaría con la temática del último compacto, aquí con el joven frente a las diferencias del mundo y en busca de los pequeños detalles salvables.

Malsujeto banda

Enrique, Edu, Taber, Javi y Berny // FOTO: Malsujeto

Cruzando la frontera da por hecho que el oyente se ha acomodado y tiene un arranque tranquilo. El medio tiempo apela a la reflexión. Sin embargo, la pieza crece bastante en un estribillo con coros. La pista se quedaría en un buen corte si no fuera por el remate que tiene, donde la instrumentación y el trabajo del vocalista hacen que el resultado mejore exponencialmente: el solo, la repetición del verso, el bajo… todo está perfectamente engarzado para conseguir un final intenso, dramático y liberador. La letra, por su parte, nos deja una historia de superación.

En No hay más que hablar también asistimos al juego de contrastes, aunque Malsujeto ofrece otra faceta musical. Por un lado, Taber endurece el tono, o más bien rasga la voz; y por otro, los músicos aderezan la partitura con pinceladas de power rock. Esto vuelve la pista altamente atractiva, ya que el grupo sabe contemporizar a la perfección la dureza de la estrofa con la agilidad del estribillo. También vale la pena destacar el trabajo de producción, el solo de guitarra por su carácter evocador y los últimos segundos, una especie de calma tras la tormenta. El tema aborda la pérdida y la soledad.

Malsujeto logo

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Le sigue Ya no soy yo, con la que Malsujeto muestra su lado roquero. Es un corte sencillo en el que se nota cierta contención en aras de que la melodía no entre en barrena. Aun así, la pista se adentra en lo onírico (tanto en la producción como en la lírica) y no niega un buen registro de cuerdas.

En el centro de La armonía del caos se encuentran las dos pistas más potentes del compacto; curiosamente, caras opuestas de Malsujeto. La primera, Cruce de miradas, vuelve al power rock, aunque esta vez con un resultado todavía mejor, excelente. Es una canción intensa que maneja los instrumentos como una montaña rusa; los cambios de ritmo y de estilo, del rock a lo electrónico -y viceversa-, nos llevan directos a ese encuentro en Berlín, del mismo modo que crean una burbuja en el “antro” donde ocurre la acción. Una pista para dejarse llevar que añade un extremo al bagaje de la banda y que representa un ejercicio fascinante de estética. Temazo. La segunda, Bésame, supone un buen golpe de fuerza. El quinteto afila las guitarras para imprimir velocidad, lo que cuaja en un estribillo potente, del que se sale a golpe de batería.

Malsujeto camisetaPor el título del séptimo corte, Barcos de papel, este también podría tener raíces en Paraíso infierno (recordemos cómo se inicia el trayecto en los videoclips). El ritmo es en todo momento pausado, denso, melancólico… una balada en toda regla. Es el tema que menos luce, pero este efecto se enfatiza porque Malsujeto recupera clichés demasiado manidos: el mar, la tempestad, soñar, la libertad (producto de los ítems anteriores)… e incluso el propio barco. Siguiendo la teoría de los contrarios, nos llega un tema pésimo-optimista donde se plasma la esperanza como algo asumido pero no deseado. También con un léxico que bebe de la naturaleza, aunque mucho más completo, está Como la lluvia con el viento. Se debate entre dejarse llevar o contemporizar los instrumentos, pero tiene reflejos de aquella incursión del grupo en la escena sinfónica: los instrumentos están concebidos para darle majestuosidad, sobre todo en los compases finales.

La pista más larga de La armonía del caos es Tierra de libertad, casi cuatro minutos y medio. Vemos un Malsujeto que pone todos sus valores encima del tapete, sin destacar ninguno en especial. Cambios de ritmo, samples, fragmentos intensos, escenas tópicas… Por ello, la estrofa da la sensación de ser algo ya oído, aunque el estribillo cumple bien su función. Lo más reseñable es la guitarra, que da lo mejor a escasos segundos de finalizar la canción.

Las dos últimas piezas del álbum se enfrentan en esa lid constante de contrarios. Vuestro legado se sitúa en la pesadumbre y la pena de un mundo desaparecido. Con aire de distopía (no quedan animales ni flores), crece un monólogo enalteciendo aquello que todavía no se ha destruido; es una advertencia de cuanto se puede perder. Ley de vida, por el contrario, entra a todo trapo para despedir el disco a toda velocidad. Tenemos un Taber desenfrenado y tintes de hard rock; lo demás es pura y bendita inercia. Ambas pistas destacan por arroparse de forma acertada en los vientos, pero con intenciones claramente divergentes.

Cinco años ha tardado Malsujeto en disponer de La armonía del caos, y se puede decir sin miedo a errar que valió la pena la espera. La formación valenciana vuelve a gestar una obra cargada de detalles para quienes viven el rocanrol. Con una lírica más hermética de lo habitual, el compacto muestra unas melodías ricas y trabajadas con un carácter sinfónico importante, construyendo un álbum francamente recomendable, en especial la primera mitad. Malsujeto no está en el lugar que le toca, y tal vez vaya siendo hora de que el rock reconozca la labor de la banda.

La armonía del caos (2018)

  1. Vientos salvajes
  2. Cruzando la frontera
  3. No hay más que hablar
  4. Ya no soy yo
  5. Cruce de miradas
  6. Bésame
  7. Barcos de papel
  8. Como la lluvia con el viento
  9. Tierra de libertad
  10. Vuestro legado
  11. Ley de vida

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SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 15/11/2018 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , .
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