ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘Acabamos de empezar’ [La Desbandada]

El tercer disco de La Desbandada, Acabamos de empezar, mantiene el nivel del grupo, que sigue imparable.

La Desbandada - Acabamos de empezarLa Desbandada suma cinco años dando la matraca encima del escenario, y en ese tiempo ha parido tres discos. El primero fue Esta noche nos hacemos viejos; el segundo, Hoy venimos a morir; y el tercero, Acabamos de empezar (El Dromedario Records). Pocas bandas más prolijas podemos encontrar en el amplio abanico del rock. El último trabajo ha sido grabado en los estudios MuxikOn de Bilbao (Iñaki Uoho) y masterizado en Sterling Sound (Nueva York), un cambio que ilustra la intención de los catalanes de dar un salto de calidad. Aun así, en el título ya se nos advierte que esto es una carrera de fondo y que todavía queda mucho camino por delante.

La obra empieza recuperando la sempiterna etiqueta -que no por ello negativa- de “esto suena a Marea”. Porqué [oficialmente figura como sustantivo, todo junto, pero la falta de artículo/determinante y el uso hacen de la palabra tal vez corresponda a la locución adverbial “por qué”], como en las mejores composiciones de los navarros, se parapeta en un sonido compacto que, gracias al trabajo del vocalista, tanto en el micro como en la lírica, incrementa la fuerza del relato. Este, como es habitual en las composiciones del grupo, se sustenta en una letra rica en matices.

La estructura del texto recurre a la anáfora, un recurso sencillo pero muy efectivo que incrementa ostensiblemente el ritmo del verso. En este caso, se utiliza para presentar preguntas sin respuesta, retóricas. Este forma de presentar el contenido, además, conlleva que la canción no viva exclusivamente del estribillo, lo que en sí es un acierto y una propuesta interesante. De corte introspectivo, la letra pide “una canción que no diga nada”, cosa que el tema no consigue, dado que está repleto de imágenes que circundan el amor/desamor.

La Desbandada - Acabamos de empezar

José Luis, Pere, Luis y Balta // FOTO: Maldito Records

Le sigue Ya no queda nada, un medio tiempo. Resulta curioso que este tipo de composición asome tan pronto, normalmente aparecen pasada la mitad del disco. No obstante, como veremos más adelante, no responde a la casualidad. La Desbandada parece sentirse cómoda en registros pausados, tal vez en un intento de conseguir un sonido propio y huir del lastre de posibles referencias. La pista, que apuesta por un tono nostálgico, muestra tramos que elevan el interés por su carácter melódico, manteniéndose en el bando del rocanrol gracias al solo de guitarra. La letra nos sitúa en ese momento en que toca decidir hacia dónde dirigir los pasos, para, acto seguido, establecer los sacrificios subsiguientes. En ello, se nos muestran lo que parecen dos líneas de tiempo -tal vez tres- diferentes. Existe una segunda versión del tema con la colaboración del cantante de La Beriso, Rolo, que aporta relieve al tema.

El salto de calidad se nota perfectamente en Retratos en blanco y negro. En ella prepondera la producción. El grupo pone empeño en adornar con arreglos instrumentales. Así, notamos que la melodía se sirve de efectos de repetición y de teclado. Ambos cumplen a la perfección su cometido, dar cuerpo y prestancia al tema, crear atmósfera, un ponderable de cara a los directos. El despliegue no es descomunal, pero suficiente como para que la voz de Balta se vea arropada. La letra, con cierto aire cálido, aboga por un optimismo romántico frente a la vida, que parece abrirse a la valentía en el estribillo.

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Fuego eterno es la pista que mejor recoge las formas de los dos trabajos anteriores, para lo bueno y para lo malo. Los mimbres resultan más sencillos, pero su estilo directo aporta intensidad y consistencia al fraseo. Las estrofas crecen a medida que caen, un in crescendo que ganará muchos enteros cuando la canción salga al ruedo, sobre todo por ese final donde las eléctricas eclipsan cualquier otra cosa. Nos coloca en el momento de poner fin a la deriva personal. Volver a empezar, una canción de te-quieros, viste rock and roll, aunque flirtea con el flamenco. Porque, sin apenas notarse, concretamente al llegar al estribillo, el ritmo que marca la batería muta en palmas. La vacilación es sutil, y deja con ganas de saber qué hubiese pasado de traspasar la frontera. Del mismo modo, el tema completa una especie de transición hacia un sonido que poco tiene de Marea, si acaso más de Fito (¿producción?), y ésta no es total porque el factor Balta es inmutable. Aquí, La Desbandada como proyecto abre la puerta a un futuro incierto, aunque no por la posibilidad de que no haya, sino por definir la senda que quiere tomar.

La cosa cambia radicalmente con Mañanas de defunción, justo en el momento en que el disco más lo necesita. El cuarteto se desmelena con una buena dosis de potencia, que casi es un oasis en este Acabamos de empezar. El tema funciona como un tiro, y será la preferida de quienes vengan en busca de rocanrol. Está claro, tiene madera de directo, quizá no para cerrar el concierto, no suelen acabar tan arriba, pero sí para estar entre el quinteto final. Una resaca vestida de Prozac. El contraste se crea al acabar la pista seis y empezar la siete, la balada. Soñaremos transmite ternura, sinceridad y verosimilitud, y el resultado es francamente bueno. Principalmente porque La Desbandada deja de ser una banda opaca: la lírica del grupo está tan poblada de depresión, barcos a la deriva y papeles en blanco que supone un soplo de aire fresco percibir un trocito de realidad. Nos dice que el proyecto es joven, avanza rápido, pero acaba de empezar; una veces estarás arriba y otras abajo; y no se está solo en esto. Hasta entonces, a disfrutar.

La Desbandada camisetasAhora trae de nuevo el recurso de la anáfora, y reminiscencias de Esta noche nos haremos viejos. Empieza pausada, e intenta hacerse fuerte con el paso de los segundos, pero prefiere contemporizar y mantenerse en la retaguardia. Llegados a este punto, podemos corroborar que la formación incide demasiado en un mundo muy concreto, cosa que resta carisma a las canciones y dificulta establecer fronteras entre algunas de ellas. Para romper esa idea entran canciones como No podrás huir, que, como Mañanas de defunción, quiere romper la vajilla. Aquí el grupo se muestra incendiario y se acerca al punk rock; se viene arriba y perfila un tema con mucho gancho que aguantará perfectamente en el setlist. Es explícita en su idea de supervivencia y combate, y se agradece.

La última composición original de Acabamos de empezar es Ruinas de felicidad, otro medio tiempo, y recorre caminos parecidos a la pista que abre el compacto: apatía, infelicidad, dudas, hasta el estribillo, que destaca por la intensidad dramática. El álbum cierra con una versión, Llegaste hasta mí, de Los Suaves, concretamente del disco Esta vida me va a matar. Se entiende perfectamente el homenaje a la banda de Yosi, pues giraron juntos en 2016, y se agradece encarecidamente que la canción elegida no sea el típico hit trillado hasta la saciedad, pero en el marco de este disco, resulta una apuesta demasiado segura. Y aquí entro en una opinión totalmente personal. Una versión no es tal si ambos grupos se construyen con los mismos materiales. El ejercicio, lejos de aportar, se queda en una simple mención a pie de página. Por lo demás, y volviendo al disco en cuestión, se ajusta a los parámetros de la original y del rocanrol.

La formación catalana firma un tercer disco que mantiene sobradamente el nivel de los dos anteriores, aunque haya rebajado la intensidad de las composiciones y virado hacia un rock que asimila propiedades del pop. Las melodías ofrecen una de cal y otra de arena, y están bien equilibradas; la lírica, por otro lado, es estupenda y no empalaga en absoluto (muestra de buen gusto); sin embargo, en ocasiones adolece de falta de escenarios: todas parecen ancladas en una tristeza, sufrimiento y aflicción demasiado recurrente. Y este puede ser el único problema.

Acabamos de empezar también refrenda la posición de la banda como principal referencia del rocanrol estatal. Sí, es verdad, el rock urbano no pasa por su mejor momento, pero a excepción de la dupla de grupos casi incunables, La Desbandada ya mira al resto por el retrovisor o girando la cabeza.

Acabamos de empezar (2018)

  1. Porqué
  2. Ya no queda nada
  3. Retrato en blanco y negro
  4. Fuego eterno
  5. Volver a empezar
  6. Mañanas de defunción
  7. Soñaremos
  8. Ahora
  9. No podrás huir
  10. Ruinas de felicidad
  11. Llegaste hasta mí

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SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 13/12/2018 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , .
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