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Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘La Kontra’ [La Kontra]

El tercer disco de La Kontra, de título homónimo, es un golpe de autoridad de punk rock..

La Kontra

Tres años, tres discos. A esa velocidad se escribe la historia de La Kontra. Después de Siente el miedo y Si vis pacem I, llega La Kontra (Maldito Records), grabado en Chromaticity Studios Asua por Pedro J. Monge y Aitor Ruiz. Sí, el tercer compacto es homónimo, lo que ya deja entrever -cuanto menos- una formación particular (esta práctica suele darse con un primer álbum). Esta progresión responde a qué es el grupo, de dónde viene (Parabellum) y hacia dónde va. Y a juzgar por los once cortes que presentan, el destino pinta de fábula.

El recorrido lo inicia Detrás de la pared, una pista que muestra un sonido tremendo. Bien por la producción. La batería es gruesa, sin llegar a pesar demasiado; la melodía contiene matices suficientes para que agarremos al anzuelo; y los coros añaden el toque personal que marca más de lo que parece. La mezcla dibuja perfectamente el ADN de La Kontra: punk rock, buenos estribillos y esa guitarra. La canción arranca con alguien llorando al otro lado, y se cierra en torno a la falta de amor y, finalmente, el maltrato. Al futuro de La Kontra se llega a través del presente, y éste tiene como para obligatoria la violencia de género.

De ahí saltamos a Laberinto, que sigue los parámetros de su predecesora, aunque con un barniz ligeramente más contundente y una melodía más regular y constante. A ratos nos remiten a Apunta, de Segismundo Toxicómano. Los dos minutos, que nos hablan de estar perdido y aislado, discurren por el camino del músculo instrumental. A buen seguro que en directo se hará fuerte en la retaguardia del repertorio. Tierra quemada, la pista más extensa de La Kontra, nos recibe con lo tribal del tom base y un riff, ambos perfectamente engarzados. Estos no hacen otra cosa que ser la vanguardia del regimiento que entra en batalla. Porque en eso se centra, en la guerra -se entiende que la geoestratégica para hacerse con otros territorios- y en lo que queda, ruina y caos. En un intento de crear tensión, la estrofa es rápida y los coros secos; no así el estribillo. El contraste nos deja una pista que fluye a la carrera en una montaña rusa totalmente orgánica.

la kontra banda

Xabi, José, Txetxu y Mogo // FOTO: La Kontra

Metidos en materia y degustando cada vez más la obra que presenta La Kontra, entra Adicción. Ésta se podría dividir en dos partes: una primera donde Xabi, el cantante, es el centro, con alguna concesión en el estribillo; y una segunda que llega en el último minuto. Y es que en ese momento la canción se expande en toda su grandeza y vive de la siembra previa. El grupo consigue aumentar la épica, especialmente con ese solo de guitarra que anticipa el final del corte. Un guitarra fundamental e imprescindible. El título parece no ser metafórico, porque nos lleva al ámbito del consumo y -lo que es más interesante- el síndrome y la pérdida de allegados.

La Kontra, en la quinta pista, desarticula conceptualmente la nada y el nadie con los versos más acertados en cuanto a retórica. Nadie, como Adicción, presenta una estrofa ágil y un estribillo con entidad, en la senda del street punk. También tenemos un solo de guitarra que otorga profundidad instrumental al corte. El gancho de la pista es innegable. A medio camino tenemos Kuerpo a tierra, que se sostiene sobre la pericia de tres pilares: una batería que sabe cuándo adelantar por la izquierda, una voz que matiza el recorrido melódico y, por último, un solista que lleva la pista a otro nivel. El riff que mueve la canción es estupendo. En global, la melodía se adapta bien a la letra, que por momentos parece una escena de James Wan (“una sucia habitación, una pala y un reloj […] recibiendo información, obligada a obedecer”) pasado por detalles del Día D.

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En la -relativa- nueva faceta de La Kontra también hay espacio para composiciones más ligeras, en la línea del punk rock americano que practica Malos Vicios. Incondicional. En este caso, Xabi le da un toque más aguerrido para dejar la canción a este lado del Atlántico. Una vez más, vemos cómo la batería queda disimulada al lado del trabajo perfecto de las cuerdas. La lírica propone una apuesta por equis de forma vehemente, al cien por cien, a doble o nada; una clara referencia a la falta de motivos, ideales o ideología. La séptima del disco mela y atempera el recorrido, así como añade otra cara al saco de canciones.

El tormento que vive el protagonista de La prisión nos sirve para degustar un tema que, gracias un estribillo fantástico, nos pinta la cara. La Kontra se mantiene fiel a las forma perfiladas en el primer corte del álbum y explota el factor melódico, y en su historia triste logra rasgar la dermis. El final, bien arriba al exprimir los instrumentos, consigue transmitir tanta energía como mimo.

Y si el corte ocho consigue que nos quedemos atrapados a La Kontra, Flores por San Valentín llena de pétalos el suelo para que esté mullidito al caminar. La nueve es de esas pistas que de buenas a primeras puede pasar desapercibida por su estilo emotivo; sin embargo, en él reside su grandeza, tanta que la elevan la pista hasta lo más alto del compacto. La presentación de un personaje del lumpen que otrora vivió las mieles de la vida nos hace hincar la rodilla a base de hostias rellenas de empatía y compasión. Claramente, estamos ante una canción que aspira a ser el lado oscuro de la luna: se sabrá que está ahí, pero pocos lo verán.

Las dos canciones que cierran el tercer álbum de La Kontra son Ten cuidado e Invisibles. Ambas están bien armadas, con fuerza y un estribillo que funciona bastante bien, sobre todo en el segundo caso. No obstante, tiran más de buen hacer que de sutileza, y no consiguen resultados tan impactantes como el de algunas compañeras (cosa nada fácil). La primera suma un personaje a la galería de individuos con problemas vitales; la segunda, también con un estándar de tiempo propio del punk rock, viste léxico romántico.

Este compacto representa un salto importante en la carrera musical de La Kontra. Las composiciones han perdido grosor en favor de relieve, y a la potencia le añaden fragilidad, con lo que el resultado son piezas cojonudas que llevar siempre en la mochila. Gran culpa de ello la tienen unos estribillos pegadizos -con unos coros que en palmitas te incitan a formar parte del proyecto- y la finura de la guitarra, que añade varias capas de literatura. El punk rock está dando mucho y bueno, pero sería una pena no darle una oportunidad a esta obra.

La Kontra (2019)

  1. Detrás de la pared
  2. Laberinto
  3. Tierra quemada
  4. Adicción
  5. Nadie
  6. Kuerpo a tierra
  7. Incondicional
  8. La prisión
  9. Flores por San Valentín
  10. Ten cuidado
  11. InvisiblesLa prisióniribamba.
SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 31/01/2019 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , .
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