ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica retro ‘Coprofonía’ [Mamá Ladilla]

El número once de Mamá Ladilla, Corpofonía, es otro ejercicio de dadísmo musical.

Mama Ladilla - CoprofoniaMamá Ladilla nace como trío de punk rock en el siglo XX, en 1994. A lo largo de su historia podemos diferencias varias etapas, marcadas por los cambios de formación, manteniendo siempre a Juan Abarca, líder y paciente cero del proyecto. La primera se cierra en 2008, tras Autorretrete. La segunda acaba con el EP Bilis, que propicia una gira por Estados Unidos. La tercera, la actual, que cuenta con Sergio González y Abel del Fresno al bajo y a la batería respectivamente, arranca con Corpofonía.

La baza superlativa del número once de Mamá Ladilla vuelven a ser las letras. Para empezar, las canciones atienden a multitud de temas, como por ejemplo aquellos que analizan las cosas de forma literal, el jefe e incluso los propios conciertos del grupo. Por otra, también tenemos otro tipo de composiciones que se acercan más al concepto o gag de los Monty Python en El sentido de la vida. Buen ejemplo de ello son Is for llu, Bici sin sillín o Jaisenberg (en referencia a Heisenberg, de la serie Breaking Bad).

Esta heterogeneidad de piezas se siente reforzada por una variedad similar de estilos musicales. Apeándose de la partitura más anclada al punk rock, Mamá Ladilla ofrecen un amplia muestra de estilos, entre los que tienen cabida el country y acordes juglarescos. Aun así, las guitarras también se sienten poderosas, llegando a asimilarse con el metal.

Mama Ladilla - Coprofonia

La selección de canciones de Coprofonía no hacen al disco mejor ni peor que otro del grupo, ya que se pierde la línea discursiva -en caso de haberla- y todo queda a merced de que las letras o el gancho humorístico de las mismas cale. Y, como se ha reseñado anteriormente, no estamos ante temas de amor, de lucha o de muerte en sus concepciones más universales, sino frente a pequeñas píldoras que pueden apelar más a unos que a otros. Ya se sabe lo que dicen del humor, es como los culos, cada uno tiene el suyo.

Eso sí, resulta muy difícil no detenerse en composiciones como Detritus, en la que se da rienda suelta a los pilares de lo que históricamente ha sido, y es, Mamá Ladilla: llevar la realidad al límite, disimular la alta cultura entre grandes dosis de humor -a veces hasta infantil- y un poquito de escatología. Tampoco está de más picotear en Padezco rock, que pese a extenderse demasiado, deja un buen surtido de tópicos del género. Finalmente, hacer mención a la portada, obra de Paco Alcázar, exdibujante de El Jueves (2005-2014).

Todo ello nos deja el enésimo ejercicio de dadaísmo de Juan Abarca y su gente, una rendija para escaparse de la basura que ofrece la vida y acurrucarse en el lecho de la frivolidad con enjundia.

Mama Ladilla - Coprofonia

SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 14/03/2019 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , .
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