ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica retro ‘Risa & rabia’ [D-Tox (Distorsión Tóxica)]

Risa y rabia, de D-Tox: veinticinco minutos de adrenalina y retranca.

D-Tox - Risa y RabiaD-Tox (Distorsión Tóxica) se forma en 2009 (este año cumple una década), y un año después aparace su maqueta, de nombre homónimo. Ésta recoge ocho canciones. El resultado es sucio, como el de todas las maquetas, pero se desquitan en 2011 con un disco de estudio, El Sacamantecas, donde la banda demuestra un salto considerable de calidad. Sin embargo, no es hasta 2013 que la formación de Álava se afianza en un sonido reconocible y atractivo a partes iguales: publican Risa y rabia.

Se establece un claro contraste de estilo entre las composiciones del segundo y del tercer trabajo de D-Tox. El sonido que muestra la banda en Risa y rabia resulta infinitamente más compacto. Mientras que la instrumentación de El Sacamantecas se sustenta en unas guitarras agudas y la voz pretende arañar, en Risa y rabia se busca un sonido atronador, y muestra de ello es la potencia de la batería y las cuerdas. Asimismo, nada que ver la interpretación de Gindi, quien consigue golpear con la garganta. En ello tiene mucho que ver la producción, a cargo de Fonta (exKaótiko). Muchas de las maneras de este disco se verán posteriormente en su proyecto -ya extinto- Frenetik, tanto en Guillotina como en Boomerang.

Más allá de la parte técnica, sorprende la decisión del grupo de partir el disco en dos bloques. No, el título no es casualidad ni un capricho, sino que responde a una intención. Como bien indica el mismo, encontramos unas primeras canciones que se mueven entre la crítica social y lo contestatario y otras que se ciñen a la broma o al chiste. Tanto unas como otras dejan destellos de brillantez, ya sea por la incursión de colaboraciones o de instrumentos extra que añaden mucho color.

D-Tox - Risa y RabiaEs verdad que si coges Risa y rabia de buenas a primeras, sin saber de qué va la vaina, puedes perderte la mitad, porque la cosa va muy rápida. Y es que D-Tox mete diez canciones en menos de veinticinco minutos. Es decir, le das al play y, sin darte cuenta, has llegado al final. No permanecer en la retina puede volverse un problema para disfrutar el compacto en una primera acometida. Ahora bien, para eso está el replay. Y el álbum lo merece. Porque no es menos cierto que las canciones, con el tiempo, crecen muchísimo, tanto que resulta hasta complicado establecer qué pistas son las mejores.

Tal vez Hasta los cojones sea la que más destaca, pero no porque esconda (nunca mejor dicho) a Evaristo en el fondo, sino por su carácter inconformista y su presencia agerrida. No obstante, es imposible no caer ante la tralla de Mala hierba, la robustez de La huella, la elegancia de Gafas de alcohol o la picardía Pareja made in China y La auténtica salud. Las dos últimas, con la mejor colaboración del disco (Rakkel Cooper) y melodía original de NOFX, respectivamente.

D-Tox presentó un álbum muy atractivo que encantará a los disfrutones del punk rock de mecha corta y sin complejos, además con un ojo puesto en el combate y otro en la retranca. Y de la portada hablamos otro día, que es fantástica.

D-Tox - Risa y Rabia

SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 09/05/2019 por en Música, Reseña/Crítica, Uncategorized y etiquetada con , .
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