ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘El azogue’ [Marea]

Marea regresa, ocho años después, con El azogue.

Marea El azogue

“Se acabó la tontería”, “es el mejor disco de rock de los últimos doscientos años”, mensajes a Alejandro Sanz… El regreso de Marea no ha dejado a nadie indiferente, y en parte porque los integrantes del grupo -sobre todo- se han encargado de ello. La formación de Berriozar se jugaba mucho con su séptima obra, y por fin la tenemos aquí. El azogue ha sido grabado en Estudios Sonido R-5 a cargo de Jesús Martín ‘Txutxin’ y se compone de diez temas, con Kutxi Romero como máximo baluarte. ¿Cumple la expectativas?

El primer corte, En las encías, suena mucho a Marea (sí, es lo esperado, pero no hay que dar nada por hecho). Notamos ese ritmo trotón que lo deja todo al trabajo y al verso de Kutxi. Éste coge fuerza en el estribillo para golpear con un poco más de intensidad. Finalmente, nos deja un solo de Kolibrí bastante suculento. La letra (a juego con la puesta en escena del videoclip) nos deja en medio de la lucha metafórica contra la vida, alzándonos tras la caída. Resulta curioso que, dado el hermetismo lírico de Kutxi, se haya optado por el símil del boxeo, harto comprensible y trillado.

Para refrendar ese espíritu, Marea cuenta con el respaldo visual del exboxeador Poli Díaz. Más allá del gusto del grupo por su figura o de la amistad que los una, la decisión de unir caminos en este punto -a mí, personalmente- no me convence. Primero, porque no veo relación alguna entre la trayectoria de los navarros y la del púgil, ni siquiera por la idea de regreso, en un lado consumado y en el otro sólo un deseo. Segundo, porque el boxeador no representa un símbolo de superación, sino más bien de decadencia (ligado al porno y la telebasura). Y tercero, porque dudo que las supuestas nuevas hordas de oyentes se adentren en el referente, e incluso que lo entiendan.

Volviendo a la canción, parece saber a poco, especialmente después de ocho años sin nada nuevo que llevarse a la boca, pero cabe reconocer que, con el tiempo, gana bastantes enteros y supone una buena obertura.

Marea banda

Alen, Piñas, Kutxi, César y Kolibrí // FOTO: Europa Press

Un hierro sin domar es la canción del compacto, esa que, a buen seguro, se mantendrá en el setlist de aquí a unos años; la que levantará más vítores en directo. Dentro de la pesadez típica de Marea, suena ligera, gracias sobre todo a la base rítmica y a la forma de dosificar la leña que mete en el horno. Muy probablemente, los seguidores de Marea estuvieran esperando temas así. La letra nos muestra, grosso modo, la trayectoria de la banda, su cambio, desde el andamio al escenario. Por ello, la lírica se ve trufada de referencias a otras canciones de su discografía, como por ejemplo El perro verde o A la mierda primavera.

Le sigue otra gran pieza de El azogue, Muchas lanzas. Como su antecesora, la melodía es rápida, pero además sabe situarse en pasajes enriquecedores de cara a crear atmósfera, llegando hasta el medio tiempo, con matices de acústico. Se consigue así un carisma e intimidad particular. El contenido, que también se presenta como una mirada atrás, muestra sus cartas en los primeros tres versos: “Ya tienes el pasado por delante, quisiera ver lo que haces con el cieno, lo mismo lo recojo a ver si me hago un nido”. Es decir, el quinteto plantea una lucha con sí mismo, contra lo que ha dibujado hasta la fecha, y el reto de encontrar un lugar y no acomodarse. El resto funciona como versos satélite de dicha idea, dejando versos que están entre lo más llamativo tanto de El azogue como de la última década: “Al fondo de mi alma hay un pozo, pero la soga no alcanza”.

Marea logo

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Los acordes que abren la cuarta pista, Jindama, bien podrían ser los (¡lo son!) de Los charcos de la calle, de Puerta 104, hasta tenemos el recurso del delay. Estamos ante una de las canciones más diferentes del disco y de Marea, que, sin demasiados devaneos, se acercan al power pop. Esto, si tenemos en cuenta las acusaciones al grupo de monótonos y sonar siempre a lo mismo, ya es de agradecer. La estrofa es muy regular, y el estribillo se muestra aguerrido y aprehensible, pero la fuerza de la canción se encuentra en el contenido, que rinde “pleitesía al oficio y a los compañeros de oficio”, y especialmente a Robe (Extremoduro) y a Rosendo, Plasencia y Carabanchel, respectivamente. Aun así, todo lo inician cuatro esquinitas, que tal vez sean los músicos de Marea.

Gran parte de La noche de viernes santo sucede con muy poca pirotecnia (apenas unas teclas disimuladas), e incluso el estribillo se ahueca en la emotividad que pueda arrejuntar la cadencia de Kutxi. En esta línea, el solo también intenta fluir por ese mismo río. Por otro lado, tenemos una letra de corte tradicional, casi de meseta, y con visos de perderse en el tiempo. Saliendo de La noche de viernes santo, El azogue parece flojear un poco. Y es que las pistas seis y siete, aun sonando bien -a Marea-, crecen demasiado a la sombra de la fórmula.

La primera, Ocho mares, es un sota, caballo y rey que acaba pecando de uniforme. La segunda, Copla del precipicio, luce un poco más completa, por la importancia que se otorga a los instrumentos (charles, caja y Hammond, según convenga) y por los cambios de ritmo. Éstos consiguen engranar emociones a través de una letra próxima a lo romántico. En conjunto, ambas dejan ver el mundo interior del compositor, aunque con un relieve más bien contenido.

Marea camiseta El azogue

A El temblor le sucede lo mismo que a En las encías, parece una cara B, pero rápidamente deviene en punta de lanza de El azogue. El corte muestra oficio y sacude la calma chicha de los diez minutos anteriores. En ella, se conjuga con tino dinamismo y constancia. Sin embargo, Kutxi salva el corte. Si la primera canción proponía un salto al ring, aquí nos mueve la necesidad de “un horizonte nuevo”.

Pájaros viejos es la pista que más piel transmite. Bajo un manto de balada, de medio tiempo, Kuti hace un repaso de las figuras más representativas, a su juicio, del escenario flamenco, con alguna incursión ajena al género. En esa lista, tienen cabida, afortunadamente, tanto nombres clásicos y conocidos por los profanos como desconocidos. Uno de ellos, posiblemente el más importante, es Ventura Ángel Díaz ‘el Mariachi’, el padre de Kolibrí, fallecido en 2017 y a quien se homenajea en ella.

El azogue concluye con Pecadores, una canción que pilota Piñas y que tira bastante de riff. Como pudimos comprobar con su proyecto en solitario, Malaputa, su estilo es mucho más fiero y pendenciero. Esta actitud también se refleja en los instrumentos, con más decisión y contundencia. Aun así, no llega a las cotas de Malaputa. En lo que respecta al contenido, echa por tierra la fe.

El séptimo álbum de Marea se representaba como una moneda que se lanza al aire, que puede caer cara o cruz. En este caso, El azogue supone cara. Sin ser un disco espectacular, sí es divertido, algo que no se puede decir de Las aceras están llenas de piojos o de En mi hambre mando yo. Posiblemente no será un disco recordado (lo de los doscientos siete años…), pero en el punto en que está el grupo, y recuperando eso de “ya tienes el pasado por delante”, pocas canciones tendrán esa suerte.

Finalmente, decir que las composiciones de Kutxi han perdido complejidad; la gran mayoría de metáforas se entienden, un factor -para mí- clave a la hora de jugar con las canciones de este estilo. Siempre es positivo huir en cierta medida de la acumulación infinita e incontrolable de recursos retóricos.

El azogue (2019)

  1. En las encías
  2. Un hierro sin domar
  3. Muchas lanzas
  4. Jindama
  5. La noche de viernes santo
  6. Ocho mares
  7. Copla del precipicio
  8. El temblor
  9. Pájaros viejos
  10. Pecadores
SABICIO

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2 comentarios el “Crítica ‘El azogue’ [Marea]

  1. Barri
    16/05/2019

    El último link no pertenece al Azogue,Saludos!!

    • Sabicio
      16/05/2019

      Ey, Barri. Gracias por avisar. No recordaba que la vez anterior también lo dijeron. Di por hecho que el texto hacía referencia a 2019. Arreglado. 😉

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Esta entrada fue publicada en 16/05/2019 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , , .
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