ROCKTÁMBULO

Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘Aprende violencia’ [Kaótiko]

La producción da un lavado de cara al octavo disco de Kaótiko, Aprende violencia.

Kaotiko - Aprende violenciaKaótiko vuelve a la carretera con su octavo disco de estudio, Aprende violencia (Maldito Records). Producido por Haritz Harreguy, atesora diez canciones que tienen como punta de lanza a un prolijo Evaristo Páramos (Gatillazo / La Polla Records) a cargo de las letras y la firme intención de ventilar la cosa rápido (28 minutos). Asimismo, tenemos un kilómetro cero del que parten todos los temas, la violencia.

Aprende violencia se inicia con el single, Violencia, que también nos introduce la temática núcleo. Los coros dan a entender que la cosa es oscura, pero realmente estamos ante una pista liviana que hace all in por estribillo, que entra con absoluta facilidad. La melodía casi llega a lo bailable, lo que elimina cualquier posible escollo que pudiera presentar ser la canción más extensa del álbum. La primera pieza, como todas las que le siguen, toca el tema de la violencia (eje central), atractivo como pocos. Si enfocamos un poco la pintura, tenemos la violencia como vertebrador de la sociedad, prácticamente como un Dios que te mejora y que simplifica la vida al promulgar sólo un mandamiento: “Los diferentes tienen que morir”.

Todos estos ítems enlazan directamente con la portada, en la que se mezclan religión y violencia. Resulta remarcable que Kaótiko haya optado por la figura de Jesús como representación del culto religioso, una imagen que podría acotar la crítica al cristianismo.

Kaotiko banda

Aguayiko, Jhonny (abajo), Xabi (arriba), Aguayo y Mortx // FOTO: Kaótiko

La religión se mezcla con la política en Aleluya, en un recorrido que va de lo celestial -la idea de un dios multiforma- a lo terrenal -Estados Unidos, reyes, telepredicadores-. Aquí la violencia hace acto de presencia en forma de guerras y muertos. Tenemos un estribillo sencillo con voces unificadas, el típico made in Kaótiko, aunque tal vez sea más interesante el tono socarrón que imprime Johny a algunos versos. Asimismo, disfrutamos del aroma a punk clásico.

Profecía representa el Kaótiko más moderno, el más mainstream. Sus dos minutos y medio son un ejercicio notable de música con empaque, con un estribillo que no está nada mal. Destaca el final, donde se opta por escalar de manera orgánica el ascenso. No obstante, lo que mejor se degusta es el riff/solo central, con una sonorización diferente al resto, mucho más limpia. El tema dibuja la distopía de la democracia, que tiene mucho de preDictadura o de Guerra Civil: “Tu vecino será quien te denuncie”.

Kaotiko logo

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El cuarto corte, Amor muerto, ya muestra con su título una canción trágica. Ahora bien, pese a no dejar mucho a la imaginación, no está exento de posibles focos de análisis: muere él, muere ella, muere lo que había entre ambos… Porque la canción nos habla de la violencia de género. Estamos ante una de las mejores pistas de Aprende violencia. Propone una violencia más cotidiana, la del ámbito privado, motivo por el cual no llega como la más terrorífica. “Otra vez rota en el suelo, me juro que lo haré, lo mataré / otra vez llena de odio, te juro que lo haré, te mataré”… un estribillo desgarrador que con pequeñas variaciones establece un monólogo perfecto. Cabe reconocer que transmite tal fuerza y rabia que asusta. Chapeau también por la interpretación, en la que tiene gran relevancia la producción.

Volando bajo se debate entre la estrofa cavernosa y el estribillo melódico con voces dobladas. Una vez más, tenemos una canción que crece al final, donde Kaótiko rebana en ese lugar exacto donde se encuentra el equilibrio. La pista es un reflejo de la realidad urbana: “Sólo importa llegar a mañana”. La letra dibuja una burbuja de miseria social (producto de la crisis) que tiene un final anunciado por coherencia temática: la violencia.

Cruzando la parte central del disco, la violencia de nuevo adopta su máxima expresión (la guerra), pero esta vez para acercarse a los niños que la sufren. En Gloria guerra, el grupo se sirve de ítems tan potentes como generales, véase perder a la familia o el infierno que supone la guerra, pero también cuenta con otros mucho más sutiles, como “niños amputados” o “las nubes de moscas”, totalmente ilustrativos. La melodía de la estrofa es más bien apagada, con el bajo como baza principal. El estribillo, por su parte, intensifica el sonido y hace del corte una pista que recordar.

Kaotiko camisetaEn Vamos a volar se notan claras influencias del punk rock americano: un estilo atractivo que en su sino tiene cierta pelusilla nostálgica, e incluso reconfortante. Así lo atestiguan los coros de Mortx y Aguayiko. La letra narra con certeza los abusos infantiles por parte de la Iglesia. El inicio de Un tipo normal podría guardar cierta hermandad con el Oso panda de Lendakaris Muertos, aunque luego Kaótiko se lleve la pista a su terreno. Aquí, casi como excepción, las guitarras gozan de la atención suficiente como para reclamar su espacio. Estamos ante la canción menos llamativa del álbum; convincente, pero escorada hacia el hardcore. El contenido trata un clásico, el de las fuerzas del Estado como meros robots violentos.

Camellito Pérez entra progresivamente desde el silencio, y nos sitúa ante la muerte de un individuo en un polígono. Como hecho curioso, nos mete en la cabeza del cadáver. Un giro que rápidamente nos retrotrae a películas como Ghost o Chico celestial. Los instrumentos tiene una importancia exigua. Por último, El emigrante y Juanito Valderrama, Adiós a España y Antonio Molina, y Kaótiko se dan la mano en Adiós mi Esmordor querida. Lo hacen -no podía ser de otra forma- con una visión divergente y desapegada de la idea de patria, además de una actitud que huye de la pena para combatir lo supone una injusticia. La letra posee una dosis de sarcasmo que añade acidez, no así el título [opinión personal], que con su referencia cinéfila resta dramatismo al mensaje. Así, la última violencia viene desde una condición de clase, y no desde la vertiente física.

Kaótiko vuelve a confeccionar un trabajo sin fisuras. Veintiocho minutos de punk rock bien construido. El concepto que origina el decálogo musical lo empapa todo y a la vez es testimonial, de modo que no resulta denso o pretencioso. En el detalle, las letras de Evaristo rinden a buen nivel e incluso dejan algún que otro verso que brilla. Tal vez se eche en falta un poco de profundidad, que el cuchillo entre hasta el hueso; es decir, ya que todo se centra en la violencia, encontrar algún pasaje que nos mantenga lejos de los clásicos: la violencia religiosa, de género, la guerra, la policía, los migrantes…

Por otro lado, la interpretación del grupo claramente demuestra el buen nivel de la formación alavesa. La producción ha añadido un más grosor al sonido, pero en ningún momento será un problema para que las pistas se abran hueco en el setlist, porque todas y cada una de ellas están paridas para el directo.

Aprende violencia (2019)

  1. Violencia
  2. Aleluya
  3. Profecía
  4. Amor muerto
  5. Volando bajo
  6. Gloria guerra
  7. Vamos a volar
  8. Un tipo normal
  9. Camellito Pérez
  10. Adiós mi Esmordor querida
SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 25/07/2019 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , , .
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