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Reflexión y documentación del rock en español.

Crítica ‘Conciencia incendiaria’ [A.S.C.O.]

A.S.C.O. regresa al plano musical con Conciencia incendiaria. Quince años después.

A.S.C.O - Conciencia incendiariaA.S.C.O. (Asquerosa Sociedad Capitalista Opresora), banda canaria formada muy a finales de los ochenta, vuelve a la carga con un disco de estudio, quince años después de Por un infierno más digno (2003). La nueva entrega, Conciencia incendiaria (Rock Estatal Records), ha sido grabada, mezclada y masterizada en los Estudios David Correa (Tenerife) y ofrece diez cortes plagados de convicciones políticas punk y un estilo de vida.

Para bien arranca con el lado más cómodo de A.S.C.O., un riff enmarcado en la categoría de punk rock. Ello da paso a la voz del frontman, Carlos, y a un ritmo machacón que nos cruza a la orilla del street punk. La estrofa es desgarrada, no así el estribillo, que con unos coros muy compactos dejan un gran sabor de boca. Bajo una fachada totalmente revolucionaria, A.S.C.O. dispara contra los órganos de poder, con especial inquina hacia la monarquía a través del explícito “es el momento de cortar cabezas”. Por último, destacar el puente, con mucha fuerza.

Lucha de clases nos habla de un tema muy arraigado al street punk y el hardcore, y que ya señala el título. Y aquí bien podría abrirse un debate sobre el género y sus fronteras, discursos e idiosincrasia: ¿la lucha de clases -tal y como se plantea aquí- es un valor propio del street punk (y géneros muy afines), asociado a la clase obrera, y no tanto al punk rock, quizá más cercano a la clase media?

Volviendo a lo estrictamente musical, el tema tiene una introducción larga, muy larga, tal vez demasiado, porque se acerca a los ciento veinte segundos de duración, mezclando fragmentos del filme Todo va bien con arengas políticas; si lo que le sigue, la canción propiamente dicha, se encuentra en torno a los dos minutos también, está claro que no existe un equilibrio coherente entre lo accesorio y lo importante. Aun así, los instrumentos entran con mucha potencia, marcando el cambio de registro. El fraseo es muy marcado, lo que imprime un ritmo casi militar; por otro lado, el estribillo es puro coro -un clásico del género-. Es decir, se vuelve un valor fundamental. Éste es muy directo y apenas dispensa con cuatro premisas, además casi telegrafiadas: “Luchas de clases”, “puño en alto”, “guerra a muerte” y “brazo armado”.

ASCO banda

Jorge, Carlos, Juan, Karlos y Berto // FOTO: A.S.C.O.

Hasta nunca abre con un riff con mucha cadencia y cierta elasticidad. Tras el mismo, tralla y tupa-tupa. Los coros, por su parte, se mezclan con la estrofa, hasta llegar al estribillo, donde se entra en unas formas características del diálogo. En este caso, el estribillo -y casi el mensaje- se reduce a la mínima expresión: “Escoria de extrema derecha”. Y ahí no hay vuelta de tuerca. La canción, sobre todo por lo que atañe al cantante, va de cara a barraca. Quizá, hacia el final, la melodía se libra de ataduras con el peso de lo instrumental.

El inicio de No quiero ser, con mucha distorsión, es francamente atractivo, como el corte en todo su desarrollo. La decisión de entrar con el estribillo es buena; el tema nos mete de repente en plena pelea, la partícula más cantable del compacto. En general, A.S.C.O. nos ofrece un tema que guarda la esencia misma del street punk. Tenemos un fraseo muy ágil y robustez en los instrumentos para una cuarta pista que en ocasiones maneja muy bien los elementos de la sencillez. Nos acercamos al ecuados con una canción de liberación vital respecto al sistema, muy aprehensible y con algún verso interesante.

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Colegas mantiene una base parecida, pero cambia debido al trabajo de Carlos, que añade un punto socarrón. Y mantendría el espíritu agresivo si no fuera por la temática. Aquí, A.S.C.O. defiende la amistad como una condición sine qua non para vivir: no importa cómo sean estos compañeros de viaje, porque son necesarios. Asimismo, la banda sorprende con un poco de ska (no es nuevo), un solo en plan rock transgresivo y, lo más importante, la colaboración de Fran y Yoan de Decibelios.

A golpe de parche entra Antipolicial, y durante la misma no se pierde un ápice de intensidad. Y es que el verso es bastante acelerado, lo que deja sus dos minutos y medio en la sensación de la mitad. Todo se hace tan efímero que hasta el estribillo se articula con lo más básico (a nivel coloquial) del lenguaje, la sílaba: “An-ti-po-li-cial”. Canarias alzada es una mezcolanza de crónica, deseo de lucha e intención de situar el archipiélago en el mapa… en definitiva, como su nombre indica, una defensa de las islas como enclave rebelde. Claramente, lo mejor de la pista son las incursiones de las guitarras; el resto, aunque funciona, no deja de apostar por la tosquedad.

ASCO camisetaEl corte ocho, Comandante eterno, también tiene introducción -como Lucha de clases-. Y también muy extensa. Romper este tipo de discursos, en este caso el de Chávez en “Venezuela se respeta” en 2004, es una pena, pero le sobran veinte segundos, donde encontramos un final (“bastantes cojones hay aquí”) más redondo y con más gancho. Y que pide la entrada de los músicos. Las palabras del exmandatario de Venezuela aparecen también hacia el último minuto y acotan la composición en las postrimerías de la canción. Así, se consigue una escalada épica con un final impactante. Sin duda, la catarsis se completa. Aquí la voz principal comparte protagonismo con el coro, que goza de bastante diálogo, y se completa una terna (Carlos-coro-Chávez) redonda. Muy posiblemente sea el cenit de Conciencia incendiaria.

A un paso de rematar el álbum, tenemos Volveremos, una versión de We’re coming back, de Cock Sparrer. En la empresa, los tinerfeños eliminan una capa del punk british de los 80 made in hooligan para meterle más músculo. También la letra sufre variaciones, y pasa de un canto en favor de la unión a un canto por la lucha y mantener las posiciones. No obstante, en ningún momento pierde el tono alegre del rock and roll.

La última pista, A.S.C.O. army, desbarra a golpe de punk rock y Oi!; esto es, una patada en la puerta, cierta locura, recovecos instrumentales y aprovechar al máximo los dos minutos y medio disponibles. El cierre funciona como tal, pero también -paradójicamente- como carta de presentación. Así es el batallón: peleas, drogas y sin futuro.

A.S.C.O. vuelve después de quince años como si nunca se hubiera ido, demostrando que todavía quedan ideas en la cabeza y luchas que librar. Conciencia incendiaria, en la línea de trabajos de Kaos Urbano y Non Servium, muestra agresividad y actitud macarra, pero se desmarca un poco de ese perfil en pro de una vertiente no tan subversiva. Más allá de gustos, está claro que eso acerca el grupo a nuevos oyentes. Aquellos que gustan el género pero no se hacen a las bandas citadas por el exceso de revoluciones, encontrarán aquí un buen aliado.

Conciencia incendiaria (2018)

  1. Para bien
  2. Lucha de clases
  3. Hasta nunca
  4. No quiero ser
  5. Colegas
  6. Antipolicial
  7. Canarias alzada
  8. Comandante eterno
  9. Volveremos
  10. A.S.C.O. army
SABICIO

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Esta entrada fue publicada en 01/08/2019 por en Música, Reseña/Crítica y etiquetada con , .
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